La bendición de ser padre

    No se es padre sólo por convertirse en progenitor, sino por encauzar y formar una escuela familiar en la que se conjuguen amor y disciplina, trabajo y convivencia, firmeza y ternura, tarea y diversión, responsabilidad y manutención.

    Ser padre no es tarea sencilla. No se es padre sólo por convertirse en progenitor, sino por encauzar y formar una escuela familiar en la que se conjuguen amor y disciplina, trabajo y convivencia, firmeza y ternura, tarea y diversión, responsabilidad y manutención.

    Su rol ha cambiado: es un ser más cercano, menos autoritario, más involucrado en la educación de sus hijos, y más humano. El único peligro es que se ha vuelto casi un hermano mayor y, los hijos, no suelen valorar su generosidad y sacrificio, por lo que traspasan barreras, límites y fronteras que conviene conservar.

    Es frecuente que en las redes sociales se comparta un texto acerca de cómo un padre considera y valora al hijo, y que se ha atribuido erróneamente a José Saramago:

    “Hijo es un ser que Dios nos prestó para hacer un curso intensivo de cómo amar a alguien más que a nosotros mismos, de cómo cambiar nuestros peores defectos para darles los mejores ejemplos y, de nosotros, aprender a tener coraje. Sí, ¡eso es!; ser madre o padre es el mayor acto de coraje que alguien pueda tener, porque es exponerse a todo tipo de dolor, principalmente de la incertidumbre de estar actuando correctamente y del miedo a perder algo tan amado. ¿Perder?, ¿Cómo...? ¿No es nuestro? Fue apenas un préstamo ...el más preciado y maravilloso préstamo ya que son nuestros sólo mientras no pueden valerse por sí mismos, luego le pertenece a la vida, al destino y a sus propias familias. Dios bendiga siempre a nuestros hijos, pues a nosotros ya nos bendijo con ellos”.

    Pilar del Río, su viuda, ha desmentido en varias ocasiones la autoría de Saramago, lo cual es evidente porque el autor portugués se proclamó ateo.

    ¿Soy bendecido padre?