La concentración de la riqueza en el mundo

Lo que quiso decir
07/05/2026 04:00
    La concentración de la riqueza global se ha intensificado, con una acumulación desproporcionada en el Norte global y en un reducido grupo de multimillonarios. Estudios de Oxfam evidencian que unas cuantas personas poseen más riqueza que miles de millones de individuos. Además, mecanismos fiscales y políticos permiten a estas élites reducir su carga tributaria y ampliar su influencia, lo que profundiza la desigualdad económica y el desequilibrio entre regiones y poblaciones.

    Comparto, de manera sintética, mi lectura de un texto de Francisco de Zárate, en la sección Negocios de El País(18.04.26), sobre la concentración de la riqueza en el mundo y a nivel de los grandes multimillonarios.

    La riqueza acumulada en el mundo es de 479.5 billones de dólares (100 por ciento); de ella, el Norte concentra 322.6 billones de dólares (67.3 por ciento) y el Sur, 155.8 billones de dólares (32.7 por ciento), lo que da cuenta de la concentración de recursos en el Norte.

    De los 8 mil 200 millones de habitantes que tiene el mundo (100 por ciento), en el Norte sólo viven mil 600 millones (19.3 por ciento) y en el Sur, 6 mil 500 millones (79.8 por ciento), lo que expresa un gran desequilibrio poblacional entre ambas regiones.

    Un reciente estudio de la organización de la sociedad civil Oxfam, con sede en el Reino Unido, documenta cómo sólo 12 personas acumulan un patrimonio superior al de más de 4 mil millones de personas, la mitad de la población mundial.

    A lo largo de 2025, las fortunas de los 20 multimillonarios del mundo se multiplicaron por tres, en comparación con el crecimiento anual promedio registrado durante el lustro anterior. De ellos, 12 son de Estados Unidos; dos de Francia; dos de India; y uno de Sudáfrica, Taiwán, México y España.

    Los multimillonarios son Elon Musk (Tesla-X-Space), 627 mil millones de dólares; Larry Page (Alphabet), 271 mil millones de dólares; Jeff Bezos (Amazon), 285 mil millones de dólares; Sergey Brin (Alphabet), 252 mil millones de dólares; Mark Zuckerberg (Meta), 223 mil millones de dólares; Larry Ellison (Oracle), 187 mil millones de dólares; Bernard Arnault (LVMH), 162 mil millones de dólares; Michael Dell (Dell), 159 mil millones de dólares; Jensen Huang (Nvidia), 156 mil millones de dólares; Jim Walton (Walmart), 150 mil millones de dólares.

    Le siguen Rob Walton (Walmart), 147 mil millones de dólares; Alice Walton (Walmart), 147 mil millones de dólares; Warren Buffett (Berkshire Hathaway), 143 mil millones de dólares; Carlos Slim (Telmex), 132 mil millones de dólares; Steve Ballmer (Microsoft), 132 mil millones de dólares; Amancio Ortega (Inditex), 131 mil 300 millones de dólares; Bill Gates (Microsoft), 102 mil millones de dólares; Mukesh Ambani (Reliance Industries), 91 mil 800 millones de dólares; Françoise Bettencourt (L’Oréal), 90 mil 800 millones de dólares; Gautam Adani (Grupo Adani), 87 mil 100 millones de dólares.

    Distintas investigaciones, entre ellas una del portal ProPublica (08.06.21), señalan que los multimillonarios pagan cada vez menos impuestos y que, en Estados Unidos, se pudo comprobar -vía registros fiscales- que en las declaraciones anuales de Jeff Bezos, Elon Musk, George Soros y Warren Buffett lograron no pagar absolutamente nada en el impuesto sobre la renta sin cometer ninguna irregularidad legal. Y, aunque en Europa la diferencia no es tan notable, lo mismo sucede en Bélgica, España, Italia, Francia y Países Bajos, donde los impuestos efectivos pagados por el 1 por ciento más rico son siempre menores que los del contribuyente promedio.

    Max Lawson, quien en Oxfam lidera los estudios sobre desigualdad, afirma que los multimillonarios han reducido al máximo el pago de impuestos y el cumplimiento de otras regulaciones que limitan sus ganancias mediante herramientas que transforman poder económico en poder político. Entre las palancas clásicas para lograrlo figuran la financiación de campañas y partidos, la amenaza de mover capitales a otras jurisdicciones, el lobby y la apropiación de la conversación pública mediante inversiones en medios, redes y la hegemonía de la inteligencia artificial.