Hay personas que parecen de otra era por su forma de vestir, de hablar, de pensar y de sentir; personas que parecen arrancadas del calendario de la eternidad. No nos referimos a la serie de televisión “Outlander”, basada en la saga de Diana Gabaldón; ni, tampoco, a la célebre novela “La máquina del tiempo”, de George Wells.
Esas personas congeladas en el arco del tiempo semejan piedras preciosas de otra era, tal como lo expresó Javiera Mena, cantante chilena, en su álbum electropop de 2014, “Otra era”, que dice: “Hay algo en tus reflexiones, me llevan a otro lado. Voy al imperio romano, un viaje en el tiempo, es algo de otra era... Es como ves el alma, estás en la Edad Media... Una visión pionera, sacada del futuro”.
Sin embargo, en esta columna queremos referirnos a “Ediciones Era”, que el pasado 5 de agosto cumplió 66 años de existencia y, el martes 18, anunció en un comunicado melancólico: “Ediciones Era reduce al mínimo sus operaciones... El mundo cambió. La pandemia transformó de raíz el ecosistema del libro en México: las formas de vender, de comprar, de leer y de acompañar a los lectores dejaron de ser las que conocimos durante décadas... llegó el momento de reconocer que el equilibrio que sostenía nuestro modo de hacer libros ya no existe”.
Asimismo, precisó el comunicado: “Era ha sido siempre fiel a sus principios: publicar con rigor, con belleza y con libertad, sin sacrificar jamás la calidad por la conveniencia. Precisamente por esa fidelidad, preferimos poner orden en casa y tener cuentas claras que traicionar lo que hemos sido. Lo hacemos por decisión propia y con la frente en alto. Ésa también es una forma de coherencia”.
¿Defiendo, estimulo y promuevo la cultura de nuestra era?