Luis Alfredo Santana
Desde hace muchos años he venido escuchando que la educación es el camino para que nuestro País y la sociedad mejoren y en eso se han invertido grandes cantidades pero los resultados no llegan, basta revisar los resultados de la prueba PISA que reporta un estancamiento en los últimos 15 años.
Conviene aclarar que lo que el sistema educativo busca es instruir, y que educar es algo mucho más profundo y que no se aprueba en un salón de clases, educar es una tarea y responsabilidad de los padres, porque se educa en la familia, ahí empieza todo y el proceso es permanente, no hay momentos de reposo, se educa con el ejemplo, con la palabra, con argumentos, todo en función de la edad de los hijos y por supuesto, de los padres y del entorno familiar.
También hay que decir que en el tema de educar las materias van por el rumbo de la convivencia, de las virtudes, de los criterios, porque serán éstas materias las que se tendrán que aprobar todos los días porque en el fondo el objetivo es que sea feliz y así hará feliz a los demás.
Emilio Calatayud, un juez español que ha juzgado a más de 17 mil menores propone, basado en su experiencia un Decálogo para formar delincuentes, -lo copio tal cual- dirigido a los padres:
1. Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que le pida, así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.
2. No le dé ninguna educación espiritual. Espere que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.
3. Cuando diga groserías, festéjeselas. Esto le animará a hacer cosas más graciosas.
4. No le regañe nunca ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle un complejo de culpabilidad.
5. Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes... Hágaselo todo. Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.
6. Déjele leer –y ver, digo yo- todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no le importe que su mente se llene de basura.
7. Dispute y riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño. Así no se sorprenderá ni le dolerá demasiado el día en que la familia quede destrozada para siempre.
8. Déle todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer de dinero hay que trabajar.
9. Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.
10. Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores, vecinos, etc. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad lo que quieren es fastidiarle.
Siga los pasos al pie de la letra, ¡pero luego no se asuste de los resultados!
Director de ICAMI, Centro de Formación y Perfeccionamiento Directivo, Región Noroeste
@luisalfredo