La inflación: Lección mal aprendida (2)

    Es absolutamente inflacionario que el gobierno obstruccione, limite e impida la creación y sobrevivencia de empresas productoras de bienes y servicios que permitan aumentar la oferta. De hecho, se estima que una inflación moderada estimula la creación de nuevas empresas y el aumento en la producción de las ya establecidas. Así, para México Banxico estima conveniente una inflación entre 2 y 4 por ciento.

    En los anteriores comentarios sobre la inflación no fue posible incluir otros factores que también inciden en ese problema económico, así como hacer hincapié en los errores de los gobiernos como elementos decisivos para provocar el desfase entre el dinero, el consumo y la capacidad de producción de satisfactores por el sector empresarial.

    Durante los sexenios de Echavarría, López Portillo y De la Madrid, el gobierno tenía la facultad de emitir dinero e introducirlo a la economía; es decir, si no se cobraban suficientes impuestos, la solución era imprimir billetes para el gasto público, con la consecuencia de que con ello se incrementaba el consumo tanto del gobierno mismo como de la población en general, y ante el incremento de la demanda frente a una producción que no aumentaba en la misma proporción, se presentó un aumento en los precios, la inflación llegó a más de 160 por ciento. El gobierno cometió dos errores al tratar de controlar esa inflación: primero, al culpar al sector empresarial industrial y comercial como causantes de la carestía, estableció el “control de precios”, obligando a productores y comerciantes a vender a precios fijados por el propio gobierno, pero sin establecer “control de precios” a todo el proceso, desde la compra de materia prima y demás insumos, con lo cual el costo de producción era mayor que el precio de venta fijado o con raquíticos márgenes de ganancia, con lo cual las empresas cerraban, quebraban o simplemente no se abrían nuevas.

    El segundo error fue al tratar de proteger a algunos de los actores del proceso económico, por ejemplo, a los agricultores quienes perdían en sus cosechas, el gobierno les ofrecía subsidios para “equilibrar” sus precios de venta y sus costos, subsidios que no siempre eran suficientes y se prestaban a corrupción por parte de los funcionarios públicos encargados del “reparto” o por los mismos productores que inflaban en sus informes la producción para recibir más subsidios.

    El resultado fue contraproducente pues se disminuyó el número de empresas productoras, con lo que también bajó la cantidad de artículos para oferta al mercado y la inflación todavía aumentó más.

    La decisión fue quitarle al gobierno la facultad de imprimir dinero, asignándole esa función al Banco de México, que es ahora el responsable del control de la inflación en México y de colaborar en el desarrollo de la economía nacional.

    Lo que hizo la FED en Estados Unidos de “inyectar” dinero nuevo a la economía del país, no todo se aplicó únicamente al consumo, sino también a la producción al financiar con recursos a las empresas para que no cerraran o que no quebraran ante la pandemia, pero aun así no fue suficiente, pues como ya se dijo, el proceso productivo es lento mientras que la respuesta del consumidor con dinero es mucho más rápida.

    En México, en donde el sector empresarial medio y pequeño no recibió ningún estímulo público y quebró, cerró o bajó su capacidad productiva, causando escasez de mercancías en el mercado que tenía dinero de subsidios, remesas y procedente del narcotráfico, agregando así el segundo factor inflacionario, el que no haya suficiente oferta de mercancías en qué gastar el exceso de dinero.

    Es absolutamente inflacionario que el gobierno obstruccione, limite e impida la creación y sobrevivencia de empresas productoras de bienes y servicios que permitan aumentar la oferta. De hecho, se estima que una inflación moderada estimula la creación de nuevas empresas y el aumento en la producción de las ya establecidas. Así, para México Banxico estima conveniente una inflación entre 2 y 4 por ciento.

    Es evidente también que hay actualmente otros factores que están afectando el fenómeno inflacionario como es la guerra Rusia-Ucrania, (no hay nada que derroche más recursos y vidas que una guerra), las tensiones China-Estados Unidos, el fenómeno migratorio universal y principalmente en México y también la inflación que “importamos” de Estados Unidos, en donde se informa está ya en 8.5 por ciento, por lo que la FED tendrá que aumentar en este año, tal vez más de un punto el costo de la tasa de interés de referencia.

    Con todo ello, es inquietante el anuncio del Presidente de México de volver al “control de precios”, de obstruccionar al sector productivo del país y de seguir subsidiando a las empresas paraestatales Pemex y CFE, que todos los años pierden dinero, mismo que se tiene que cubrir con recursos públicos que mucha falta hacen en otras necesidades.

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