La magnífica humanidad

ÉTHOS
25/05/2026 04:00
    Hoy, era lógico, prioritario y urgente que la Iglesia abordara la revolución tecnológica provocada por la IA, que transforma totalmente los escenarios del trabajo y la vida social en general, poniendo en grave riesgo la esencial dignidad humana

    Hoy, a las 11:30 horas de la ciudad de Roma, alrededor de la 3:30 de la mañana de Sinaloa, el Papa León XIV dio a conocer el texto de su primera Carta Encíclica titulada “Magnifica Humanitas”, en la que alerta sobre los riesgos de la Inteligencia Artificial y defiende por sobre todas las cosas la inalienable dignidad de la persona humana, que debe estar por encima de cualquier adelanto, experimento o progreso tecnológico.

    Secundando el nombre que escogió al ser elegido al Pontificado, León XIV, el actual Pontífice emuló al Papa León XIII, quien hace 135 años, en 1891, publicó la encíclica “Rerum Novarum” (Sobre las cosas nuevas), que fue la primera encíclica social de la Iglesia Católica y trató el tema de los obreros respecto a los cambios suscitados en el mundo por la Revolución Industrial. Hoy, era lógico, prioritario y urgente que la Iglesia abordara la revolución tecnológica provocada por la IA, que transforma totalmente los escenarios del trabajo y la vida social en general, poniendo en grave riesgo la esencial dignidad humana.

    Una gran sorpresa es la invitación a Christopher Olah, analista canadiense, cofundador de la empresa Anthropic y notable defensor del uso ético y responsable de las nuevas tecnologías, para que participe activamente en esta causa común que busca priorizar y proteger la integridad de la dignidad humana en esta era de la primacía de la inteligencia artificial. Antes de cofundar Anthropic en 2021, Olah trabajó en Google y Open AI.

    Aún cuando todavía no se divulgaba el texto del documento pontificio, se especulaba que abordaría la cuestión de la condena del uso de la inteligencia artificial en conflictos bélicos y en cualquier otro apartado que vaya en contra de lo normado por la ética cristiana.

    ¿Defiendo la inviolable dignidad humana?