Hay muchas razones para que los ciudadanos de este país se sientan satisfechos con el trabajo que viene desarrollando la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, tanto en su función ejecutiva como en la defensa de la soberanía nacional, actuando con pulcritud milimétrica, lo que llena de satisfacción a todos los segmentos sociales de este país. La Presidenta viene impulsando la transformación de manera precisa y con un elogiable dinamismo.
Viene impulsando, con mucho vigor, el proyecto de la cuarta transformación. El principio primordial de “Por el bien de todos, primero los pobres”, lo viene aplicando de tal manera que sus resultados permean a la sociedad. Las clases sociales han visto aumentar su nivel de consumo, como muestran los registros bimestrales, resultado de la derrama económica que realiza el Gobierno. Gracias a los Programas de Bienestar, que reciben adultos mayores, mujeres de 60 años, discapacitados, estudiantes becados en todos los niveles, sembrando vida y jóvenes construyendo futuro, etc., la derrama económica devuelve a los sectores laboriosos una buena parte de lo que se colecta en impuestos, resolviendo carencias a la vez que se dinamiza la economía.
Los programas de bienestar, además, tienen un alto impacto social. El programa Sembrando Futuro ha tenido mucho éxito, porque el 70 por ciento de los jóvenes becados, que entran como aprendices a factorías y empresas, se quedan en esos centros laborales como trabajadores de planta, el resto sale capacitado para el trabajo y se lanza a la búsqueda de mejores oportunidades laborales. Otro programa exitoso ha sido Sembrando Vida, que impacta en la reforestación de los bosques nacionales y alivia la falta de empleo en algunas zonas remotas.
El esfuerzo del Gobierno por ampliar los programas sociales es enorme. Este año la derrama llegó a un billón de pesos, imagínese lo que esto representa en el comercio y los servicios. La economía popular sin duda alguna se ha reactivado gracias al acierto, transparencia y amplitud de los programas sociales.
A eso hay que agregar la tendencia al alza que ha tenido el salario mínimo, tanto en el interior del País, como en la frontera. Desde 2018, el salario mínimo en las zonas del interior ha aumentado en más de un 380 por ciento, de 80.04 pesos que se percibía en 2017, ya en 2023 estaba en 207.44 y en la actualidad está en 315 pesos. Esta tendencia de ajustar al alza el salario mínimo repercute también en la batalla contra la inflación y la recuperación de la capacidad adquisitiva de las clases laboriosas del País. Esto ha hecho pedazos el dogma del neoliberalismo, que congeló los salarios por décadas, con el falaz argumento de que su aumento era “inflacionario”. Al contrario, como hemos visto, el aumento salarial ha dinamizado el mercado, inyectándole dinero constante y sonante a una economía fortalecida por esta política de bienestar para todos.
Los programas sociales, impulsados por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y continuados con ahínco por la Presidenta Claudia Sheimbaun son los pilares de la política social actual, tienen un impacto muy positivo en el comercio, los servicios y el consumo. Han sido un hito histórico en el País, lo que la ciudadanía celebra con mucha euforia y reconocimiento.
Con el mejor entusiasmo y certeza se marcha del lado del pueblo, ese es el sendero correcto, como lo ha reiterado la Presidenta Sheinbaum Pardo. México tiene un pueblo muy politizado, que entiende el origen de los problemas sociales, por lo mismo no va a perdonar las flaquezas de algunos malos acompañantes de Morena que olvidan que los puestos son para servir, no para servirse. México se encuentra ante encrucijadas históricas y, por lo tanto, ocupa firmeza en sus aliados, porque todo lo que se persigue es por el bien de México.
En el momento actual no se aceptan dudas, frente a cuestiones vitales de la vida nacional, se está o no se está, no hay otra alternativa. La unidad frente a las grandes cuestiones nacionales no admite ni subterfugios ni regateos. Se camina unidos o se defecciona, no hay de otra, los ciudadanos están muy despiertos y atentos a lo que pasa en la vida nacional.
Lo vamos a ver en las elecciones de 2027, donde los ciudadanos se van a cobrar todas las flaquezas que ciertos liderazgos han tenido ante las iniciativas de la Presidenta, porque ha sido muy cuesta arriba llegar al nivel donde actualmente se encuentra el País y cualquier tropiezo puede resultar caro, todo pa’ delante, el pueblo no perdona a los traidores y pusilánimes.