La Presidenta, el ciudadano y la soberanía

    Recientemente hemos escuchado mucho la palabra soberanía, la escuchamos especialmente de voz de la Presidenta Sheinbaum con la acepción territorial y como quien se ostenta como soberano.

    El significado de soberanía ha cambiado mucho a través de los siglos desde que el concepto dio origen al absolutismo focalizado en la persona del monarca, por lo que el estado soberano se identificó con su titular y el Rey pudo decir: “el Estado soy yo”.

    Después con la Revolución Francesa se sustituyó la soberanía del Rey por la del pueblo, transfiriendo el absolutismo del Rey al pueblo, quien ahora sería el todopoderoso.

    Así, la idea de soberanía significó entonces la negación de toda subordinación o limitación del soberano por cualquier otro poder, por lo que el poder soberano es independiente y supremo.

    Actualmente, en un mundo interconectado, globalizado, comunicado, donde la independencia pasó a ser interdependencia; donde la democracia y la República dieron origen al Estado constitucional con la división de poderes, y los pueblos democráticos aprendieron a crear instituciones que los salvaran de la dictadura de una sola persona y de la anarquía popular, los poderes públicos actúan en ejercicio de facultades recibidas por la Constitución, expresas y limitadas.

    De lo anterior sabemos que el Estado sólo puede hacer lo que el orden jurídico le autoriza, dando origen así al principio de legalidad que sostiene que ningún poder ni gobernante es soberano, pues todos están fragmentados y limitados por la Constitución.

    Además, en la actualidad democrática, las mayorías, sean estas electorales, parlamentarias, administrativas, judiciales o de cualquier índole, tienen un límite infranqueable que es la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos.

    Presidenta, ¿qué soberanía tiene un mexicano frente al crimen organizado?, ¿qué soberanía existe en México cuando en determinado territorio manda el crimen organizado y el ciudadano se constituye en rehén del narco?

    ¿Qué soberanía ejerce un ciudadano mexicano frente a un poder político autoritario constituido en mafia de corrupción organizada que somete instituciones, elimina contrapesos, reprime disidentes, arrebata mayorías legislativas, captura al Poder Judicial, viola reiteradamente la ley y la Constitución, y se alía con los criminales dando origen a la narcopolítica?

    Pero también existen otras formas más sutiles que llevan al mexicano a perder su soberanía, léase poder: la demagogia, el paternalismo y el populismo.

    La demagogia es mentir para manipular, por lo que ésta se combate estando bien informado y formado para evitar ser manipulado por el poder.

    El populismo es una actitud frente a la responsabilidad. El populista no quiere ser responsable, sólo busca ser popular. Entonces debemos responder la pregunta ¿qué gobernantes queremos, responsables o populares?

    Finalmente tenemos el paternalismo, que es la antítesis de la subsidiariedad. Toda ayuda para ser subsidiaria debe de ser temporal, si es permanente se convierte en paternalista, y el paternalismo genera dependencia.

    ¿Qué soberanía puede ejercer un ciudadano que depende del poder? Éste difícilmente se atreverá a discrepar del poder, a decirle no al poder o a enfrentarse al poder.

    Hoy, el modelo social mexicano no es solidario, es una forma de dominación y quita soberanía a los mexicanos.