Las cuatro cartas del PAN

04/09/2026 04:01
    Este partido político será parte importante del proceso electoral que viene, por eso, cuatro perfiles han manifestado su interés en registrarse como pre-aspirantes a la gobernatura en Sinaloa

    El Partido Acción Nacional representó en Sinaloa el 10.3 por ciento de la votación en los últimos comicios estatales. Con cero escaños de mayoría en la Cámara federal y ningún sinaloense en la lista plurinominal por la primera circunscripción que es a la que pertenece nuestro estado. En el Congreso local dos curules, el número mínimo de diputaciones para formar “bancada”. Una alcaldía en Choix y algunas regidurías en el resto de los municipios.

    Sus distritos locales más competitivos son el 13 y 14 de Culiacán, el 21 del puerto de Mazatlán, el 2 de Ahome y ya en menor medida el distrito 24 al sur de Sinaloa. Las casas encuestadoras que publican regularmente estudios demoscópicos electorales, dan al partido albiazul porcentajes entre el 7 por ciento y el 12 por ciento de preferencia partidista en nuestro estado. Aun cuando el partido en el gobierno pierde simpatías entre los ciudadanos, no es el PAN quien termina capitalizándolas.

    Con todo y ello, el PAN es una franquicia partidista rentable, de cara al 2027, obtendrán recursos estatales por poco más de 10 millones de pesos para sufragar actividades de promoción política para alcandías y diputaciones locales, además de eso, sumado a las prerrogativas nacionales y aportaciones voluntarias de simpatizantes y militantes. Este partido político será parte importante del proceso electoral que viene, por eso, cuatro perfiles han manifestado su interés en registrarse como pre-aspirantes a la gobernatura en Sinaloa.

    El último en hacer pública su intención fue el dirigente municipal en la capital Eduardo Ortiz, vinculado con el ala más conservadora del partido, los grupos empresariales y la militancia tradicional. Su base de apoyo son los panistas de arraigo e historia, que ven en el dirigente municipal de Culiacán a un candidato competitivo que ha logrado vencer en la urna y tiene el respaldo económico de las élites empresariales locales. Los principales enemigos en las aspiraciones de Ortiz Hernández no están fuera del PAN, sino dentro, porque mantiene una acalorada disputa con la dirigencia estatal y los diputados locales.

    De externos llegó como “Juan” por su casa, el ex Acalde Estrada Ferreiro, quien se anotó en la plataforma nacional del PAN para competir en los comicios 2027. No podríamos saber con exactitud si busca la alcaldía o la gubernatura, pero su presencia entre los panistas causó expresiones contradictorias. Por un lado, algunos militantes afirman que la presencia del polémico personaje podría ser un “revulsivo” para levantar los decaídos ánimos azules. Otros, ven en Jesús Estrada a un personaje camaleónico y pragmático, lejano a la ideología humanista y carente de simpatía popular que, además, está vinculado con actos de corrupción que los propios panistas denunciaron durante su administración. Si las denuncias del PAN y de la oposición sobre el proceso electoral estuvo plagado de irregularidades mañosas y delitos electorales, el ganador de esa “cuestionada” elección fue el propio Estrada, que según sus detractores internos en el PAN, forma parte del mal que se debe combatir.

    Y en esa tesitura estaría Paola Gárate, la aguerrida legisladora priista que ha sido menospreciada por la dirigencia nacional de su partido, y que, estratégicamente, ha hecho público su registro a la gubernatura por el PAN, sin renunciar al tricolor. Ella misma se ha referido a los vencedores de aquel proceso electoral en donde Estrada resultó ganador; como beneficiarios de un “narco-acuerdo. Y bajo esa premisa, es sumamente extraño para los ojos de los ciudadanos, verlos ahora competir en un proceso interno juntos. Como he mencionado en columnas anteriores, Gárate Valenzuela tiene respaldo popular, territorio recorrido y un discurso opositor sin matices. Sus votaciones han sido más congruentes incluso que las de Acción Nacional en la Cámara local, lo que ha despertado simpatías entre la militancia panista que vieron muy tibios y entregados a sus propios legisladores.

    Por último, está la Diputada local Roxana Rubio que decidió seguir los pasos de los morenistas y comenzó a pintar bardas con su nombre, aun cuando su partido hizo denuncias señalando esos mismos delitos electorales de sus adversarios. No es una improvisada, es una mujer inteligente que ha sabido ganar el control de la militancia y los órganos deliberativos del blanquiazul y ahí esta su fortaleza. Ella tiene las riendas del consejo político y las futuras comisiones electorales del PAN. En lo local, las candidaturas venideras pasarán por ella y su equipo, por eso tiene muy clara la ruta para la designación de las próximas curules y regidurías plurinominales, que es lo que a los eternos caciques del PAN les interesa.

    Hasta hoy, esas son las cuatro cartas de Acción Nacional a la gubernatura, la designación estará en función de la pretendida alianza. Si para elegir a sus candidatos, los azules tuvieran un proceso interno abierto o respaldado por encuestas, el perfil ganador en mujer sería Gárate Valenzuela, y en hombre Eduardo Ortiz. El tema es que Sinaloa tendrá el método tradicional panista, y la designación favorecerá a los que le representen más votos internos al grupo político del líder nacional del PAN, aunque eso signifique reducir la votación en la urna. Duda final ¿Podría el PAN Sinaloa, perder el registro estatal como lo acaba de perder en Coahuila? Luego le seguimos.