Las guerras invisibles

    Resulta increíble pensar, que en plena era de la interconectividad informativa, nuestra sociedad que se jacta de “informada”, tenga vagos referentes de los actos más inhumanos que en cada guerra se viven. Pero lo más lamentable es que, para algunos, el único referente de conflicto actual sea lo que pasa Kiev

    Los ojos del mundo voltean a Ucrania ocupada militarmente por Rusia, el conflicto armado que explotó hace poco más de un mes ha tenido una cobertura mediática sin precedente. Difícilmente la guerra ruso-ucraniana sea para alguien desconocida.

    Desafortunadamente el planeta vive otras guerras tanto o más injustas. Esas son las guerras invisibles, inadvertidas para millones, conflictos armados que no se ven, que no se escuchan, pero que tristemente cobran la vida de cientos de miles de inocentes, mujeres y niños por los que nadie pide, por los que nadie aboga.

    Uno de los conflictos armados más difíciles de entender, es el que se desarrolla en la región del Tigray al norte de Etiopía, país de África oriental. Un grupo separatista denominado Frente Popular de Liberación del Tigray, se ha levantado en armas contra el Presidente Abiy Ahmed Ali, galardonado en 2019 con el Nobel de la paz.

    Ahmed Alí, es acusado por las milicias rebeldes de aplicar un régimen de terror contra el grupo insurgente que desconoce al gobierno constitucional por extender el periodo de mandato. Por lo inaccesible de la zona de conflicto, poca información se tiene documentada sobre las acusaciones de ambos bandos, incluso se habla de que en ciertas comunidades etíopes la estrategia de guerra incluye el aislamiento total y el impedimento para que ayuda humanitaria puede llevar alimento, agua para consumo humano o medicamentos, por lo que la muerte de civiles se da por desnutrición severa y enfermedades propias de la hambruna.

    En Yemen las cosas no van mejor, este país de oriente medio vecino de la potencia petrolera de Arabia Saudita vive una guerra civil violenta que ha cobrado la vida de civiles y milicianos desde 2014, cuando la primavera árabe alcanzó las dictaduras de varios países de la región y los sistemas políticos, tradicionalmente autocracias, colapsaron por el levantamiento de civiles en busca de “democracia”.

    Desde entonces el control está disputado por grupos religiosos musulmanes pertenecientes a dos corrientes teológicas distintas, los chiitas y los sunies. -Divididos desde siglos por la sucesión del profeta Mahoma-. Actualmente los hutíes pertenecientes a la denominación chiita son la milicia que derrocó al gobierno constitucional y pretende la implantación de un gobierno musulmán radicalizado y fundamentalista en el llamado “Estado Islámico”. Los muertos se cuentan en cientos de miles.

    Tema parecido es el que se vive en Siria, país árabe en guerra desde 2011. En donde grupos terroristas han tomado el control de regiones en donde se ha implementado de lleno el “Estado Islámico”, con apoyo de grupos abiertamente terroristas. Siria es uno de los países en donde más civiles han muerto producto de una larga guerra que tiene como escenarios todas las ciudades del país, devastado por constantes ataques de grupos que toman y pierden el control de centros poblacionales. La presencia de fuerzas de pacificación y ayuda humanitaria no han podido resolver el conflicto y el escenario futuro sigue siendo tan incierto como al principio.

    Latente, pero en tensa calma, se viven también en la cambiante frontera de Israel y Palestina, dos países que llevan décadas de conflicto armado. Israel, el Estado que nació por acuerdo en 1948 y que antes sus pobladores vivían sin territorio, actualmente ocupa una posición estratégica en Medio Oriente y el mar Mediterráneo.

    Israel es una potencia económica y militar que tiene simpatía y apoyo del mundo occidental, aliados con Estados Unidos, Reino Unido y varios países de Europa. Mantienen como pan de cada día, el conflicto armado que en momentos de tensión se desborda en escaramuzas que han cobrado la vida de judíos y musulmanes que viven en la llamada “tierra santa”.

    Sumamos a esta lista de conflictos bélicos, la llegada de los talibanes al poder en Afganistán tras la salida de las fuerzas de ocupación en 2021. La inestabilidad política de Libia, los golpes de Estado en Myanmar, la tensión entre Marruecos y Argelia, entre otros conflictos étnicos-políticos en países africanos de los que mucho menos se tienen datos. Resulta increíble pensar, que en plena era de la interconectividad informativa, nuestra sociedad que se jacta de “informada”, tenga vagos referentes de los actos más inhumanos que en cada guerra se viven. Pero lo más lamentables es que, para algunos, el único referente de conflicto actual sea lo que pasa Kiev. Luego le seguimos

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