¿Por qué nos parece extraño llamar “maestra” a un hombre, pero no nos incomoda decir “los maestros” cuando hablamos de un grupo de maestras y maestros? ¿Por qué un hombre puede sentirse excluido si utilizamos una palabra en femenino, pero las mujeres hemos aprendido a sentirnos incluidas cuando una palabra está en masculino?
Decimos “los alumnos” aunque en el salón haya niñas y niños. Decimos “los padres de familia” aunque gran parte de quienes están en las juntas de las escuelas son las madres. Decimos “nosotros” aunque todas las personas que integran el equipo de trabajo sean mujeres.
Lo decimos, sin pensarlo porque hay palabras que hemos aprendido a escuchar como si incluyeran a todo el mundo, aunque no nombren a todas las personas.
García Prince (2010) explica que el lenguaje puede contener formas de subordinación y dominación que invisibilizan lo femenino. A esto se refiere cuando habla de sesgos lingüísticos de género, e identifica el uso del masculino genérico para representar tanto a hombres como a mujeres como una de las expresiones del sexismo lingüístico.
“Si no te nombran no existes”, dice García. Y es que aquello que no aparece en la forma en que una institución describe la realidad puede quedar invisibilizado al momento de reconocer un problema, diseñar una acción o decidir a quién estará dirigida. Y cuando esas palabras aparecen en un programa educativo, un reglamento o una política pública, expresan la manera en que el Estado mira y nombra a las personas.
En MONITO, donde damos seguimiento a las políticas educativas de los estados, encontramos un cambio que fácilmente podría perderse entre las páginas de un documento oficial.
El 20 de marzo de 2026 se publicó en el Boletín Oficial del Gobierno de Baja California Sur una actualización de su Programa Sectorial de Educación 2021-2027. Cambiaron algunas estrategias, líneas de acción e indicadores. Algunas desaparecieron, otras se incorporaron y varias fueron modificadas o renumeradas.
Pero entre esas modificaciones, encontramos también cambios en la manera de nombrar.
Por ejemplo, en una de las acciones se cambió “alumnos” por “estudiantes”. Puede parecer un cambio menor, pero no lo es. Ya que “estudiantes” permite nombrar a quienes estudian sin recurrir al masculino como forma general. No se trata de llenar los documentos de “alumnas y alumnos”. Se trata de nombrar a las personas de una manera que permita reconocerlas dentro de la política pública.
En la actualización de Baja California Sur también aparece con mayor frecuencia “población estudiantil”, en lugar de expresiones más generales como “todos”. Este cambio permite precisar a quiénes están dirigidas las acciones de la política educativa.
También encontramos una modificación en el orden en que se mencionan a las familias. Antes aparecían primero los padres y no se incluía a los tutores. En la actualización ahora aparecen “madres, padres o tutores”.
Puede parecer un detalle menor, pero cuando hablamos de políticas públicas también importa quiénes aparecen, cómo aparecen y a quiénes se está reconociendo.
García Prince (2010), señala que el análisis lingüístico permite identificar desigualdades, discriminación, invisibilización y sesgos, y que puede aplicarse a todo el ciclo de las políticas públicas.
Por eso estos cambios en el Programa Sectorial de Educación de Baja California Sur nos parecen relevantes. No porque cambiar “alumnos” por “estudiantes” vaya a transformar el sistema educativo, sino porque las palabras son también una pista de cómo una institución está pensando a la población que pretende atender.
Y cuando hablamos de lenguaje incluyente, quizá la conversación no debería reducirse a si nos gusta o nos incomoda. Tal vez, podemos preguntarnos ¿quién está incluido en las palabras que elegimos? ¿a quién dejamos de ver cuando no nombramos?
Desde Mexicanos Primero creemos que nombrar importa y es un primer paso para reconocer. Una política educativa no solo debe decir qué quiere hacer, también debe reconocer a las personas a las que busca atender.
La autora: Viviana Rodríguez Lorenzo es coordinadora de Monitoreo de Políticas Educativas en Mexicanos Primero. Redes: @viviana_rico