Lima asperezas Rocha con empresarios. Los enlaces con la IP, quid para mediar

OBSERVATORIO

    Como es normal, la instalación del nuevo gobierno en Sinaloa desata oleadas de inquietudes, unas por el nerviosismo propio de toda transición y otras a causa del miedo al cobro de facturas políticas, como la que adquiere fuerza en el sector empresarial con la duda de cómo será la relación de Rubén Rocha Moya con los principales grupos de la iniciativa privada, sobre todo el segmento que no lo apoyó a él sino al candidato priista Mario Zamora. ¿Aplicará aquí el Gobernador electo el llamado a darle vuelta a la página electoral y trabajar en unidad?

    Es verdad que en la IP local existe el temor de que una vez instalado en el cargo Rubén Rocha adopte el modelo de la Cuarta Transformación en lo que respecta a enfrentar a los ricos con los pobres ponderando la brecha económica más allá de los empleos y oportunidades que acercan a ambos segmentos al objetivo común del desarrollo, sin embargo, vale la acotación pertinente de que Rocha nos es AMLO ni Sinaloa aceptaría esa vocación separatista.

    Dígase lo que se diga, en el sector privado la candidatura rochista contó con respaldo empresarial e inclusive de ese espaldarazo podrían surgir posibles personajes que harían bien la función de adhesivo para evitar que la relación entre el próximo gobierno y la IP se dañe en lugar de ser reparada. Por ejemplo, los hermanos Gaxiola Coppel, hijos de Santiago Gaxiola Clouthier, así como Igor Lizárraga Guevara, del ramo constructor, jugaron abiertamente con Rocha sin esconderse ni negar tal colaboración.

    Y no se trata de cualquier sector empresarial pues en el caso del Grupo Premier es cabeza en el ramo de venta de automóviles y en segmentos de comida rápida, sin que haya cruzado por circunstancias dudosas para llegar al punto de liderazgo en negocios donde está. Javier Gaxiola Coppel, quien se perfila para la Secretaría de Desarrollo Económico, es hermano de Alejandro Gaxiola Coppel, amigo de Rubén Rocha Ruiz, y aquí es posible identificar indicios de la política de pelillos a la mar en el futuro trato Gobierno-IP en Sinaloa.

    El arquitecto Igor Lizárraga, por su parte, ha sido director de Construcción y Mantenimiento de la Universidad Autónoma de Sinaloa durante los períodos de dos rectores y en la totalidad de revisiones que le realizó a la obra universitaria la Auditoría Superior de la Federación salió sin observaciones a pesar de que se metieron a fiscalizar hasta los cimientos de las edificaciones, siendo el primero y quizás el único jefe de área de la UAS en ganar certificaciones de cero irregularidades.

    Este perfil podría encajar en la nueva relación de Rocha con los empresarios de la construcción por tratarse de un currículum sin cuestionamientos, de ideas frescas y sobre todo en la tendencia para darle a la obra pública transparencia y pertinencia. Como ya se sabe, esta área gubernamental es la que más está colocada bajo la lupa de las auditorías y también la que genera discordias entre gobierno y constructores. Igor Lizárraga desempeñó una tarea fundamental al acercar a Rubén Rocha con empresarios.

    De concretarse tales nombramientos, Javier Gaxiola Coppel e Igor Lizárraga Guevara funcionarían como enlaces con el sector empresarial, no tanto con los afines al Gobernador electo sino con aquellos que sienten el temor a ser excluidos de las políticas públicas de fortalecimiento y reactivación económicas. Tirrias y obsesiones aparte, la armonía Gobierno-IP debe fortalecerse para que la planta productiva esté a la altura de los retos que vienen sin o con la Covid-19.

    A los políticos avezados les conviene zanjar pronto las diferencias que surgen al calor de las campañas políticas, sin embargo, en el caso concreto del morenista que es Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, se llevó a Palacio Nacional todos los rencores posibles contra el empresariado, excepto con sus consentidos hombres de negocios Carlos Slim Helú y Ricardo Salinas Pliego.

    Pero importa remarcar que Rocha Moya no es López Obrador ni Sinaloa es todo el País. Acá es el granero de México, el asiento de firmas de negocios importantes con impacto nacional e internacional; el suelo pródigo que provee de alimentos, mercancías, capitales, empleos e historias de esfuerzos lícitos y ejemplares. Qué caso tiene afectar o desbaratar el cimiento empresarial sólido con las consabidas repercusiones en casi todo lo demás.

    En fin, el Gobernador electo sí se ha preocupado por anticipar señales de inclusión y detectar las oportunidades más allá de rencores o reclamos. Por ejemplo, el pasado lunes 21 de junio, le extendió la mano al sector privado al señalar que “necesitamos generarles confianza a los empresarios, yo he platicado mucho con ellos; tienen cierta desconfianza a los gobiernos morenistas, algunos concluyen erráticamente que somos adversarios de los empresarios, eso no es cierto; yo les he dicho muy claramente, yo los quiero convocar, trabajar de la mano con ellos para que se animen a invertir y mi gobierno va a proteger su inversión, es la tarea del gobierno”.

    Más claro, imposible.

    Reverso

    Nadie quiere de asociados,

    Al Gobierno y las empresas;

    Pero tampoco enfrentados,

    Por esas guerritas aviesas.

    Tercia de ases

    Los nombres de Óscar Fidel González Mendívil, Sara Bruna Quiñónez Estrada y Marco Antonio Almanza Avilés conforman la terna indesperdiciable. Qué bien le iría a Sinaloa si en el Gabinete de Rocha Moya el primero fuera a la Secretaría de Seguridad Pública con enfoque de atención a las víctimas y la llamada “jueza de hierro” a la Fiscalía Anticorrupción con criterios de cero impunidades, mientras Almanza Avilés al mando de la coordinación de las fuerzas públicas estatales, federales y municipales.

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