El próximo 7 de mayo, el Instituto Sinaloense de Cultura (que nació como Difucor) cumplirá 51 años de fructífera existencia. Por eso, durante todo 2025, y hasta mayo del presente año, se continuará resaltando este feliz acontecimiento.
Definitivamente, el rostro cultural de Sinaloa no es el mismo de hace 50 años. La floración de todos los espacios, escuelas, orquestas, bandas, coros, teatros, géneros y disciplinas artísticas es evidente en los, hoy, 20 municipios del estado, gracias al trabajo fecundo de muchas personas visionarias (gobernantes, directivos y académicos) y a la genialidad de nuestros artistas y creadores. Si no lo consideramos así, tal vez se deba a que nos hemos acostumbrado al despertar artístico de los talentos locales, por lo que ya no nos causa ninguna extrañeza.
Sin embargo, conviene rescatar las palabras escritas en el ejemplar 39 de la revista Letras de Sinaloa, de septiembre de 1953, por un ilustre maestro colimense avecindado generosamente por muchos años en Culiacán, quien falleció en Guadalajara el 4 de agosto de 1994, don Juan Macedo López.
Sus palabras, escritas casi 22 años antes del nacimiento de DIFOCUR, consideran que es ingrato echar sobre la espalda de la UAS todo el peso de la falta de encauzamiento de la cultura regional, aunque reconoce que a sus 80 años de fundación no ha formado ni provisto de nombres ilustres a Sinaloa en el terreno de la poesía, ya que Genaro Estrada, Raúl Cervantes Ahumada, Gilberto Owen, Enrique Pérez Arce y muchos más, no se formaron en las aulas rosalinas.
Haciendo un análisis y balance de las causas del retraso cultural sinaloense, subrayó: “Estamos entregados al fetichismo de los intereses económicos, a la pleitesía de la militancia partidista y descuidamos lo que atañe al espíritu”.
¿Reconozco los frutos del ISIC?