Los juegos de ‘Alito’ en Sinaloa
Mario y Paloma en el ring priísta
Todo un rompecabezas con piezas extraviadas u ocultas propuso el dirigente nacional del Partido Revolucionario Institucional, Alejandro Moreno Cárdenas, al dar a conocer que la Senadora Paloma Sánchez Ramos y el Diputado federal Mario Zamora Gastélum son los prospectos para que en ella o él recaiga la candidatura a Gobernador de Sinaloa para la votación de 6 de junio de 2027. Uno ya intentó fallidamente llegar a ese cargo; otra respondería a la encrucijada de que una mujer llegue a la titularidad del Poder Ejecutivo Estatal.
El planteamiento, que por lo pronto nomás consiste en la respuesta táctica a los anticipados movimientos de los demás partidos hacia la próxima lid electoral, al parecer no está madurado en consideración a la fuerza que signifique el priismo sinaloense ni en las alianzas con quién y para qué estructure con otras siglas políticas. Sencillamente, “Alito” se mete a la jugada de moda que consiste en adelantarse a los plazos oficiales de la crucial votación constitucional que se avecina.
Tampoco el abanderamiento de los dos sinaloenses se traduce en los pisos parejos que antes el PRI alisaba para las contiendas internas. La guerra previa a la que los mandan con el objetivo de iniciar “la construcción de una mayoría moral antes de que arranque el proceso oficial en junio”, no está exenta de campos minados. Moreno Cárdenas por sí mismo personifica la emboscada.
De hecho, la más favorecida por el “predestape” es la Legisladora mazatleca, porque el signo de los tiempos apuntala al género femenino. Paloma Sánchez ha originado un movimiento disruptivo en un PRI con permanente rigor mortis, bajo la premisa de ni tan viejo que parezca dinosaurio ni tan joven que genere la impresión de improvisación. O mejor dicho, más vale una mujer fiable que muchos clubes de Tobi marcados por la desconfianza.
Sin embargo, a favor de Zamora opera la cercanía que mantiene con Moreno Cárdenas puesto que ha estado a su lado hasta en los momentos más aciagos cuando parecía el fin de maximato alitense en el PRI. En 2021 el desde entonces máximo líder priista sacó adelante la candidatura del mochitense sabiendo de antemano que no era el favorito en la intención del voto ni estaba en los planes de Quirino Ordaz Coppell, quien era el Gobernador.
Otro escenario contiene la interrogación de quién de los dos, Paloma o Mario, podrían levantarle la votación al PRI y que en dado caso de que se cumpla la profecía del triunfo electoral de Morena, al menos le retribuya al tricolor diputaciones federales y locales y presidencias municipales y regidurías. Hasta qué punto hará emerger a Sinaloa en materia de rentabilidad política la mujer u hombre que logre la unción de “defensora o defensor de México”.
Está bien el ardid de lanzar al ruedo a Sánchez y Zamora para que vengan a Sinaloa a realizar la labor de altísimo nivel de dificultad al convocar a partidos y ciudadanos a un bloque opositor histórico. Ella tiene la empatía, el discurso y el clic con los jóvenes; él posee el “colmillo” y redes de apoyo no sólo en lo comicial sino también en lo financiero. El reto es que hagan juntos tal misión que les encomienda el PRI sin colgarse uno en las fortalezas del otro ni capitalizar las debilidades para derribarse entre sí.
Otro factor tiene que ver con la suspicacia del Partido Acción Nacional y algunos precandidatos que deducen que ir en alianza con el PRI en Sinaloa les resta en lugar de sumarles. Sin olvidar que el panismo local actúa igual que el personaje “La Chimoltrufia” que creó Chespirito: así como dice una cosa ahorita, al rato hace otra distinta. Faltaría por ver si cuando a los albiazules les llegue la lumbre a los aparejos les resurge el efecto camaleónico del prianismo.
Siendo en extremo suspicaces, podemos conjeturar que es un derroche de astucia el de “Alito” al poner a pelear en el ring futurista rojo a una mujer, Paloma Sánchez, que es de armas tomar y con su estilo moderado e inteligente sabe aplicar llaves chinas en la política, y de un hombre, Mario Zamora, forjado bajo la tutoría de Moreno Cárdenas que conoce a la perfección los puntos vitales a atacar en las grescas por el poder. Hagan sus apuestas.
En fin, lo que resulte será obra del azar y no fuente de certidumbres aunque lo único seguro es que Alejandro Moreno Cárdenas ha cantado el inicio de los juegos de “Alito” en Sinaloa.
Esta pelea señor, señora,
Es de pronóstico reservado,
Juéguesela con la Senadora,
O apuéstele al Diputado.
Se veía venir que el chef Miguel Taniyama se alistaba para participar en el proceso electoral del 6 de junio de 2027 y de así concretarlo le vendría bien a Sinaloa encontrar en el menú político a opciones nuevas ya sea por la vía independiente, como propuesta del Partido Acción Nacional o de Movimiento Ciudadano, o en una mezcla partidista-ciudadana. Ya basta de perfiles que son ajonjolí de todos los moles o aspirantes totopos ofertados como sabrosos chilaquiles. Taniyama ya está calado como activista a favor de las grandes causas sociales y les puede significar a los electores un manjar tipo gourmet que merezca darle la estrella Michelin como candidato a un cargo de elección popular.