Si no mal lo recuerdo, fue durante mi secundaria cuando 9gag se volvió temporalmente el sitio web favorito de mi generación. Para los que no la conocen, 9gag es una página de Internet donde básicamente lo único que encuentras son memes o algo parecido a ellos. En aquella época, los memes sólo hacían referencia a cuestiones superficiales y hasta infantiles, pero ahora también se generan para expresar sentimientos causados por situaciones relevantes (como la captura de Duarte, las fugas del Chapo o la victoria de Trump).
Los memes se volvieron poderosos en los últimos años. 9gag tiene 40 millones de seguidores en Instagram; mientras que The New York Times y CNN tienen 2.6 y 3.3 millones respectivamente, y son los dos medios con más seguidores a excepción de E!News, que tiene 8.2 millones pero se enfoca en la farándula.
Hay masas enteras que utilizan los memes como fuente de información primordial, ya que muchos de ellos están basados en noticias de último minuto y me parece que nunca he visto uno inspirado en lo que Trump tituló como fake news.
No subestimen su influencia. El meme de Pepe la rana se volvió tan popular que alcanzó estatus de símbolo de la depresión en varios países y símbolo de la supremacía blanca en Estados Unidos. Y no sólo eso. Un meme de Rihanna y Lupita Nyong’o en una de las Semanas de la Moda de 2014 se viralizó a tal grado que dio paso a una película.
Los jóvenes, o los que pasamos mucho tiempo en línea, vemos a los memes como algo natural. Entendemos su doble sentido y su ironía casi al instante. Por eso me pregunté qué es lo que los hace tan atractivos. Un taxista me dijo que cree todo es por burla o de broma. Estoy parcialmente de acuerdo, porque pienso que va mucho más allá de eso.
Por algún motivo logran explicar situaciones realmente complejas con una simple fotografía o ilustración y su respectiva leyenda. Es fácil identificarse con los memes; frecuentemente lo que sea que expresen te recuerda algo que has sentido pero que no sabías como proyectar visualmente. Pueden encontrar lo cómico en lo que sea. Y a veces es justo lo que necesitamos. Aunque reconozco que hay memes que no deberían existir porque cruzan la raya y resultan ofensivos, por lo general manejan un humor negro que al mismo tiempo es ligero y que permite alivianar conceptos pesados. Abarcan elementos como la libertad de expresión, el humor y la honestidad, todo en el mismo reducido paquete. Lo queramos o no, el constante bombardeo de memes al que estamos sometidos influye en nuestras opiniones y en la forma en la que percibimos la vida. Y eso me parece increíble.
Por más absurdo que suene, ya va siendo hora de que en lugar de seguir ridiculizando una figura que se ha establecido como vía legítima de comunicación, nos demos la oportunidad de explotar su potencial para algo que valga la pena. Yo sólo digo.
Twitter: Aless_SaLo