La serie de cuatro capítulos Marcial Maciel: El Lobo de Dios (México, 2025), dirigida por Matías Guilburt y con guion de Nicolás Guilburt, cuenta la vida del sacerdote mexicano fundador de los Legionarios de Cristo (LC).
El trabajo del director y el guionista es muy serio y está muy bien documentado. De este personaje, el Vaticano ha dicho que “los comportamientos inmorales de Maciel son auténticos delitos y manifiestan una vida carente de escrúpulos y de genuino sentimiento religioso”.
La serie aborda, en un esfuerzo de objetividad, la vida de Maciel. Desde los abusos que éste sufrió en su infancia, su paso por distintos seminarios, la fundación de los Legionarios de Cristo y el abuso sexual de algunos de sus seminaristas.
Y también su capacidad para obtener millonarias donaciones de sus seguidores, en particular empresarios de México y España, de su amistad y cercanía con altos jerarcas de la Iglesia en diversos países y en particular en el Vaticano.
De su adicción a las drogas, del turismo sexual en Tijuana y Tailandia, de las dos parejas con las que tuvo hijos en México y España, mientras seguía siendo superior de la congregación religiosa que fundó.
En la serie dan su testimonio, que resulta desgarrador, tres exlegionarios abusados por Maciel cuando eran adolescentes, que fueron los primeros en denunciarlo y, en un inicio, las autoridades de la Iglesia no los escucharon.
Intervienen también periodistas y académicos que han investigado sobre la vida y los crímenes de Maciel. Son ellos, no la Iglesia católica, quienes a partir de los testimonios de los primeros exlegionarios que con valentía y bajo presión y amenazas se atrevieron a contar lo que habían vivido, inician a fondo las investigaciones para que todo se conozca.
El trabajo de Matías Guilburt y Nicolás Guilburt, realizado con gran seriedad, permite conocer quién fue y qué hizo el sacerdote Marcial Maciel, que por décadas y a pesar de sus crímenes fue protegido por jerarcas de la Iglesia católica.
Es un documental que a partir del testimonio de quienes vivieron los abusos de Maciel y del trabajo de investigación de periodistas y académicos, se reconstruye su vida de abusos y crímenes.
Marcial Maciel Degollado nació el 10 de marzo de 1920 en Cotija de la Paz, Michoacán. Creció en una familia católica. A los 16 años, inicia su paso por varios seminarios en México. Cinco años después, en 1941, funda la Apostólica Misional del Sagrado Corazón de Jesús que más tarde, con la aprobación del Vaticano, se convierte en los Legionarios de Cristo, congregación religiosa de sacerdotes.
Y más tarde crea el grupo Regnum Christi, un movimiento de miembros laicos, hombres y mujeres, bajo la conducción de los Legionarios de Cristo. Maciel construyó la imagen de líder carismático, con gran capacidad de convencimiento, admirado en sectores de la Iglesia católica.
En 1946, durante una audiencia privada en el Vaticano, el Papa Pío XII le pidió que “formara líderes y ganara para la causa de Cristo a los prohombres de América Latina y del mundo entero”, según testimonio de Maciel.
La doble vida de Maciel salió a la luz a finales de 1990, tras décadas de abusos que, según la propia congregación tuvieron lugar desde los años de la década de 1940, al iniciar los Legionarios de Cristo.
A pesar de la evidencia abrumadora en contra de Maciel, el Papa Juan Pablo II lo describió, en 1994, como un “padre espiritual cercano y un guía eficaz” y elogió la fundación de instituciones que promovían “los valores humanos y cristianos en la familia”.
En 1997, un pequeño diario en Connecticut, Estados Unidos, reveló las denuncias de un grupo de ocho hombres en contra de Maciel por abuso sexual. Un año después, la Congregación para la Doctrina de la Fe dijo haber recibido las acusaciones contra el sacerdote.
La Iglesia católica y los Legionarios de Cristo tardaron casi una década en reconocer los abusos. El cardenal Ratzinger, al ser nombrado como Papa Benedicto XVI, en 2006 apartó oficialmente de la vida pública al Maciel, y lo invitó a llevar “una vida reservada de oración y penitencia”.
En 2010, la Santa Sede admitió en un comunicado lo que describió como “los comportamientos gravísimos y objetivamente inmorales de Maciel” y afirmó que su vida fue “carente de escrúpulos”.