Masonería y religión

ENTRE COLUMNAS
20/07/2026 04:01
    Resulta incorrecto identificar automáticamente masonería con ateísmo. El ateo, por definición, niega la existencia de cualquier divinidad; la masonería, en cambio, parte del reconocimiento de una dimensión trascendente del ser humano

    Hace días, en un funeral, un buen amigo, sorprendido al descubrir que soy iniciado en la Orden de la francmasonería, me preguntó tímidamente: “oye Omar, ¿entonces eres ateo?”. La pregunta no llevaba mala intención, de hecho, me sacó una sonrisa. La relación entre religión y masonería es una interrogante que ha permanecido durante generaciones. Así que aquella conversación me hizo pensar que quizá valía la pena escribir sobre ese tema que sigue rodeado de mitos y prejuicios.

    Durante siglos, la Iglesia católica ha emitido condenas contra la masonería, mientras que desde el otro lado también han existido críticas hacia la participación política y los privilegios históricos de las iglesias. Esa confrontación ha provocado que muchas personas reduzcan el debate a la disyuntiva de que, si alguien es masón, necesariamente debe ser enemigo de la religión; o si es religioso, debe rechazar a la masonería. La realidad, como ocurre casi siempre, es bastante más compleja.

    La verdad es que la masonería no exige abandonar la religión de nadie. De hecho, uno de sus requisitos fundamentales consiste en creer en un Ser Supremo (llámese Jesús, Jehová, Yahvé, Alá, Brahman, Buda, etc.) pero que los iniciados simbólicamente denominamos Gran Arquitecto del Universo. Ese nombre no se refiere a un nuevo Dios, más bien busca ofrecer un solo concepto universal que permita convivir a hombres de distintas confesiones religiosas. Cada uno llega con su propia fe y conserva intacta su libertad de conciencia.

    Por ello resulta incorrecto identificar automáticamente masonería con ateísmo. El ateo, por definición, niega la existencia de cualquier divinidad; la masonería, en cambio, parte del reconocimiento de una dimensión trascendente del ser humano. Lo que sí defiende con firmeza es que ninguna religión posee el monopolio de la verdad ni debe imponer sus creencias al conjunto de la sociedad.

    Creo que ahí se encuentra el verdadero origen del conflicto histórico. Más que una disputa filosófica sobre Dios, ha sido una discusión sobre el poder. Mientras la Iglesia defendió durante siglos una influencia determinante en los asuntos públicos, la masonería impulsó principios como la laicidad y la igualdad jurídica.

    La historia de México ofrece buenos ejemplos de esa tensión. Miguel Hidalgo, José María Morelos, Benito Juárez y otros personajes vinculados con el liberalismo fueron señalados como herejes o enemigos de la Iglesia. Sin embargo, lo que buscaban era construir un Estado donde ninguna confesión gozara de privilegios sobre las demás.

    También conviene reconocer que ninguna institución humana está formada por seres perfectos. Han existido sacerdotes ejemplares y sacerdotes que traicionaron su ministerio. Como también han existido masones comprometidos con la libertad, la igualdad y la fraternidad, y otros que utilizaron su pertenencia para satisfacer intereses y apetitos personales. Sería injusto juzgar a una institución únicamente por las faltas de algunos de sus integrantes.

    Con este texto no pretendo convencer a nadie de hacerse masón, como tampoco de cambiar de religión. La fe pertenece al ámbito más íntimo de la conciencia humana y merece el mayor de mis respetos. Lo que sí creo necesario es desterrar la ignorancia que durante tanto tiempo ha alimentado la sospecha entre dos instituciones que, en el fondo, buscan objetivos similares: formar mejores personas y contribuir a la construcción de una sociedad más justa.

    Es cuanto....

    Posdata

    En aquel funeral despedimos a uno de los más importantes pilares de la masonería mazatleca: al doctor Joaquín Herrera Bataz. Los hermanos de la Gran Logia del Noroeste expresamos nuestras más sinceras condolencias a su familia y rendimos homenaje a quien supo vivir conforme a los principios masónicos.