Mazatlán no gana, ¿pero ‘El Químico’ sí?
El ‘arreglo’ activa la crisis política estatal

OBSERVATORIO
    ‘Alguien tiene que entrar en razón y si él ya no lo hizo, es el PAS el que va a dar ese paso y lo hace convencido de que es por el bien del municipio’.

    Aquel que haya echado fanfarrias y bengalas después del retiro del Partido Sinaloense de la mesa de acuerdos en Mazatlán, repliegue que le permite al Alcalde Luis Guillermo Benítez Torres designar colaboradores a su antojo, pronto deberá regresar al estado de decepción que dominó antes del lunes porque lo que en realidad ocurrió es que la camisa de fuerza que necesitaban ponerle al “Químico” se la colocaron al aliado político que ni aún así estará inmovilizado ni de brazos cruzados.

    Tal como tenía que ocurrir, la falsa salida de emergencia trazada para la crisis política mazatleca es similar al acto de fe tan frecuente en casos de violencia intrafamiliar cuando el marido golpea a la esposa y ella decide soportar sin denunciarlo ante la promesa del cónyuge de jamás reincidir en el maltrato. Es similar el enorme privilegio de la duda que el Gobernador Rubén Rocha Moya le concede al “Químico”, con plena conciencia de que la palabra de éste se encuentra más devaluada que el peso colombiano.

    Y mientras la rebatinga del poder se extendía al contexto estatal, ayer el PAS se dedicó a aclarar los términos del “paso a un lado” que dio en el municipio sureño y el rol que jugará de revisor permanente del desempeño del Alcalde, pero también involucró al Secretario de Gobierno, Enrique Inzunza Cázarez, al señalarlo de intervenir para complicar el conflicto, no para solucionarlo. A esto último póngasele mucha atención porque lo que algunos interpretan como fumar la pipa de la paz podría ser en realidad blandir el hacha de guerra.

    En cuanto se conoció la información de la retirada pasista, resultante de negociaciones intensas efectuadas el domingo, fue deslizada la hipótesis de un Héctor Melesio Cuén Ojeda y Víctor Antonio Corrales Burgueño, líderes moral y político del PAS, realizando un acto de autoflagelación en el que ponen la otra mejilla. Nada más inexacto en el análisis de un conflicto que dejó de tener su foco en Mazatlán y ahora abarca todo Sinaloa.

    Muy temprano, Cuén Ojeda dio su versión en noticieros radiofónicos aclarando que al no lograr puntos de acuerdo con el Alcalde se aconsejó a los regidores del PAS aceptar las propuestas de Benítez Torres para Secretario del Ayuntamiento, Tesorero y Oficial Mayor, con el interés de poner por encima la gobernabilidad en beneficio de los mazatlecos. Indujo sin dar nombres la conjetura de la intervención de funcionarios estatales para apoyar al “Químico” en vez de mediar para el asentimiento de las dos partes en pugna.

    Al mismo tiempo, el dirigente pasista Víctor Antonio Corrales Burgueño, pero éste sin andarse por las ramas, apoyó esa especie de firma bajo protesta del acuerdo de distensión que en los hechos significa deslindarse de todo lo que haga el Alcalde al que impulsó el PAS y desde el Cabildo colocarle candados a aquello que consideren no debe transitar. Y dijo que el problema derivó de la fallida operación política de Enrique Inzunza Cázarez, quien en vez de aportar al acuerdo acabó echándole más gasolina al fuego.

    Explicó que el deslinde pondera los intereses de los ciudadanos por encima de un Alcalde que no razona, que no cumple sus compromisos, ya que en varias sesiones del Cabildo Benítez Torres ha dado muestra de que no va a ceder ni cumplir con los acordado. “Alguien tiene que entrar en razón y si él ya no lo hizo, es el PAS el que va a dar ese paso y lo hace convencido de que es por el bien del municipio”, dijo.

    Es decir, el cese de hostilidades en el frente de batalla de Mazatlán va a convertirse en la prolongación de la guerra quizás ahora en el ámbito estatal. En la cúpula pasista fue muy mal vista la salida salomónica en la Perla del Pacífico consistente en que aquel salvamento que hizo el cuenismo para que Benítez Torres pudiera ser candidato a la reelección, luego de que Morena le quitó sus derechos políticos, ahora sea el auxilio que el Gobierno de Rocha le brinda al “Químico” para que se deshaga del PAS.

    ¿Cómo sintetizar el desenlace del conflicto? Podría ser con la alegoría dantesca de colocar a la entrada de la sede del Ayuntamiento el rótulo de “piérdase aquí toda armonía” o figurativamente con el tendido de una mecha a lo largo de Sinaloa que va y da a Palacio de Gobierno para dinamitar el pacto que allí subyace. Sólo un exceso de ingenuidad puede plantear que la paz política reinará posterior a que el Alcalde Benítez le echó encima toda la caballería de la alevosía al PAS, su otrora salvador.

    O el corolario daría cuenta que después de muchos dolores que anunciaban el alumbramiento de un gran acuerdo para la gobernabilidad en Mazatlán, lo que resultó es otro parto de los montes donde la enorme montaña parió un ratoncito enjuto y sin dientes, con enormes ínfulas de quererse comer la luna creyendo que el cielo le regala un queso.

    Reverso

    ¿Para qué tanto sainete,

    si el final resultó cínico,

    proporcionándole al ‘Químico’

    un sumiso Gabinete?

    Eso no se dice

    En Mazatlán se realizó ayer la conferencia de prensa semanera de Rubén Rocha y claro que unos de los temas fue el mañanero desenlace del pleito entre Morena y PAS. Y también es obvio que el Gobernador negara que él tuvo que ver en el armado del “arreglo” del conflicto mazatleco y se dijera ajeno a dicho diferendo. Lo políticamente correcto es que lo niegue; lo que sabe quienquiera que tenga la más mínima malicia es que esos bretes son imposibles de solucionar sin la intervención del Mandatario estatal.

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