Océanos, ciencia y protección: 25 años trabajando por mares llenos de vida

Atarraya
13/06/2026 04:01
    Los océanos nos necesitan urgentemente. También necesitan que las decisiones sobre su protección estén basadas en la mejor ciencia disponible para asegurar un futuro lleno de vida, oxígeno, alimento, sustento y ecosistemas sanos.

    Cada 8 de junio celebramos el Día Mundial de los Océanos, una fecha que nos invita a reflexionar sobre la enorme importancia de estos ecosistemas para nuestro planeta.

    Este año, además, en Oceana celebramos 25 años de trabajo impulsando la protección marina a nivel global.

    Durante este tiempo hemos aprendido una lección fundamental: para proteger los océanos no basta con querer hacerlo, es necesario comprenderlos, estudiarlos y tomar decisiones informadas a partir de la ciencia.

    Los océanos albergan una biodiversidad extraordinaria, desde organismos microscópicos como el plancton hasta algunas de las especies más grandes que han existido, como la ballena azul. Cada una de estas formas de vida cumple una función que contribuye al equilibrio de los ecosistemas marinos.

    Pero los océanos hacen mucho más que albergar biodiversidad. Regulan el clima global, absorben grandes cantidades de dióxido de carbono y producen aproximadamente la mitad del oxígeno que respiramos. Las corrientes marinas distribuyen calor alrededor del planeta y ayudan a mantener condiciones que permiten la vida tal como la conocemos.

    Y, por supuesto, los océanos también alimentan al mundo.

    Millones de personas dependen directamente de la pesca y la acuicultura para obtener alimento e ingresos. En muchas regiones costeras, los pescados y mariscos representan una de las principales fuentes de proteína animal disponible. Detrás de cada captura existen comunidades, familias y generaciones de conocimiento que han aprendido a convivir con el mar y aprovechar sus recursos.

    La ciencia como guía para proteger nuestros mares

    A pesar de su importancia, los océanos enfrentan amenazas cada vez mayores.

    La contaminación por plásticos, la sobrepesca, la destrucción de hábitats marinos, la acidificación del océano y la crisis climática actual están modificando ecosistemas que tardaron miles de años en formarse.

    Frente a estos desafíos, la ciencia se convierte en una herramienta indispensable. Nos ayuda a entender qué está ocurriendo, cuáles son las causas de los problemas y qué soluciones tienen mayores probabilidades de éxito.

    Desde su creación, en 2001, Oceana ha impulsado campañas basadas en evidencia científica para proteger y restaurar la biodiversidad marina.

    En estos 25 años, la organización ha logrado más de 325 victorias para los océanos. Estas acciones incluyen desde la protección de especies vulnerables y hábitats críticos hasta el impulso de políticas pesqueras más sustentables.

    Sin embargo, la ciencia que guía estas acciones no se genera únicamente en laboratorios o centros de investigación. También surge del trabajo conjunto entre especialistas, comunidades costeras, pescadores, universidades, organizaciones de la sociedad civil y personas interesadas en conocer mejor sus mares.

    En Oceana buscamos que la ciencia dicte las decisiones de protección. Lo hacemos construyendo colaboraciones con investigadoras e investigadores líderes en sus campos, revisando constantemente la literatura científica, impulsando proyectos de investigación y promoviendo espacios de diálogo donde distintos sectores puedan discutir los retos más urgentes que enfrentan nuestros océanos.

    También creemos en el valor de la ciencia ciudadana. Muchas veces son las personas que viven cerca del mar quienes observan primero los cambios en los ecosistemas, registran especies, documentan derrames de petróleo o contribuyen con información valiosa para comprender mejor lo que está ocurriendo. La conservación efectiva necesita tanto del conocimiento científico como de la experiencia de quienes interactúan con los océanos todos los días.

    Después de 25 años de trabajo, queremos agradecer a todas las personas que han contribuido desde la ciencia a proteger nuestros mares: investigadoras, investigadores, estudiantes, pescadoras, pescadores, comunidades costeras, organizaciones aliadas y ciudadanía comprometida. Cada dato recopilado, cada artículo publicado, cada expedición científica y cada conversación basada en evidencia ayudan a construir un mejor futuro para los océanos.

    Porque proteger el mar no es solamente conservar especies o ecosistemas. Es proteger la fuente de alimento de millones de personas, el oxígeno que respiramos, los medios de vida de comunidades enteras y la posibilidad de que las futuras generaciones hereden océanos saludables.

    Ojalá que dentro de otros 25 años podamos seguir celebrando este Día Mundial de los Océanos. Ojalá que sigamos viendo arrecifes vibrantes, poblaciones abundantes de peces, comunidades costeras prósperas y mares llenos de vida. Ojalá que podamos mirar el océano y reconocer que elegimos actuar a tiempo.

    Porque un futuro azul necesita océanos sanos. Y los océanos necesitan de todas y todos nosotros.

    La autora es Mariana Reyna, coordinadora de ciencia en Oceana, la mayor organización internacional dedicada exclusivamente a la conservación de los océanos.