Joel Díaz Fonseca
“No ha terminado ni su primera obra que es la glorieta de Cruz Lizarraga frente al acuario, la empezaron en enero y a 12 meses sigue inconclusa. La Av del mar es un desmadre y la camarón sábalo la rompen un día sí y otro también. No tienen el más mínimo sentido de la organización, su secretario de obras públicas vale madre”.
Así opinó el lector Alberto Ruiz Calderón al pie de la información sobre la entrega del alcalde Fernando Pucheta Sánchez de su primer “informe”, que deja ver que la mayoría de sus proyectos y compromisos no han salido del escritorio o han naufragado en el mar de la incompetencia.
Otro lector, Luis Fuente Florencia, fue incluso más incisivo: “Hay que emplumarlo y aventarlo al mar por incompetente, gato de Quirino”.
Informe, según reseñan los diccionarios, es la presentación, oral o escrita, sobre el estado de una cosa o de una persona; sobre las circunstancias que rodean un hecho, etc.
Tiene, sin embargo, varios sinónimos: deforme, disforme, irregular, monstruoso, desproporcionado, contrahecho y desfigurado.
A juzgar por lo que da a conocer en el documento que entregó el día 12 a Lourdes Sarabia, síndica procurador que le ha solapado muchos de sus excesos, principalmente el ocultamiento de información, el término de informe se apega más a la lista de sinónimos que citan los diccionarios, que a la rendición de cuentas.
La presentación de las cifras es engañosa. Para empezar, debió advertir que en términos absolutos su administración tuvo un cumplimiento de apenas 33.9 por ciento de las metas previstas en el Plan Municipal de Desarrollo. El resto, 66.1 por ciento, quedó en algo tan vago e intangible como diferentes rangos de “avance”. Dice que no le alcanzó el tiempo para algunas de las acciones trazadas.
La sociedad mazatleca ha sufrido en carne propia una “ejecución desordenada” de obras en múltiples frentes, con una muy marcada incompetencia de no pocos contratistas.
Y qué decir de la falta de seguridad. Propios y extraños son víctimas de asaltos un día y otro también. La supuesta vigilancia policiaca deja mucho que desear. El atraco de que fue víctima una pareja de extranjeros en lo que se supone es el corredor para pasajeros de cruceros turísticos, es muestra de esto.
Empujado y hasta arrollado por el Gobernador, Pucheta Sánchez está prácticamente centrado en las obras con las que se busca darle una nueva imagen a Mazatlán para antes del 16 de abril, cuando inicia el Tianguis turístico.
Apunta que de los seis ejes estratégicos que se trazó, los más rezagados son los denominados “Un solo Mazatlán competitivo” y “Proyectos estratégicos”, paradójicamente, los más enfocados al objetivo de presentar el Mazatlán del Tianguis.
Los otros cuatro ejes: “Un solo Mazatlán incluyente y desarrollo social”, “Un solo Mazatlán sustentable”, “Un solo Mazatlán con gobierno cercano, transparente y de resultados” y “Un solo Mazatlán con orden y respeto”, quedaron con un avance de 66.8, 51.8, 71.6 y 70.8 por ciento, respectivamente, pero en la percepción de amplios núcleos de la población del municipio queda la sensación de incumplimiento de las metas trazadas.
En realidad, la gestión de Pucheta Sánchez en este su primer año se resume en cuatro aspectos, todos negativos: inseguridad, opacidad, dispendio, y sumisión al Gobernador y a quienes se han adueñado de las calles.
Los homicidios, los robos a casa habitación y los asaltos a transeúntes han sido la constante.
La opacidad de su gobierno se mide por el número de candados que ha puesto a información que debería ser pública, como lo relativo al colapso del Tiburonario, los casos de nepotismo, o a la información sobre el pago a despachos contratados para la cobranza de impuestos y rezagos.
El uso dispendioso de los recursos quedó evidenciado con el oneroso gasto en el cambio de imagen para que nada oliera a PAN, el despilfarro en la contratación de artistas de su gusto muy personal, y el pago a medios de comunicación.
Y ni qué decir sobre la manera en que ha permitido que el Gobernador decida y haga a su voluntad en materia de obra pública en Mazatlán, y que a los dueños de colegios particulares no les exija que dispongan de suficientes cajones de estacionamiento en sus instalaciones, por lo que se han adueñado de las calles.
Definitivamente no es el mismo Fernando Pucheta que durante su campaña manifestó que no quería que se le ligara con el candidato a gobernador porque podría restarle votos. Faltaba más...