Optimismo inteligente

ÉTHOS
24/10/2026 04:00
    Es cierto que pueden adoptarse optimismos empobrecedores y alienantes, como el llamado aparente, ingenuo o patológico, que parece ignorar las dificultades y adopta una actitud pasiva y elusiva para no confrontarse con los demás

    El vocablo optimismo proviene del latín “optimus”, que significa buenísimo o el mejor. Este concepto fue introducido en la filosofía por Leibniz en 1710, en su obra “Ensayos de Teodicea”, donde sostuvo que nosotros vivimos en el mejor de los mundos posibles.

    Al optimismo que defendió Leibniz se le puede llamar metafísico, puesto que el Dios bueno solamente podía crear el mejor de los mundos posibles. Contra esta postura, se levantó Rousseau, quien ridiculizó a Leibniz en su obra “Cándido”, al introducir a un doctor llamado Pangloss que ignoraba el sufrimiento y la miseria existentes.

    Es cierto que pueden adoptarse optimismos empobrecedores y alienantes, como el llamado aparente, ingenuo o patológico, que parece ignorar las dificultades y adopta una actitud pasiva y elusiva para no confrontarse con los demás.

    Sin embargo, el psicólogo y escritor estadounidense introdujo la acepción de optimismo inteligente, para referirse a la postura racional, no simplemente emocional, en la que se adopta una postura proactiva ante los problemas y obstáculos.

    Esta última postura no defiende un optimismo enfermo o alienante; todo lo contrario, se trata de un optimismo activo y luminoso, como el que propugnó Hellen Keller con su vida y enseñó en su ensayo “Optimismo”, de 1903, así como en la dedicatoria de su libro: El mundo donde vivo:

    “La noche de la ceguera tiene también sus maravillas. La noche de la ignorancia y de la insensibilidad es la única tiniebla impenetrable. El infortunio de los ciegos es inmenso, irreparable. Pero no nos priva de compartir con nuestros semejantes la acción altruista, la amistad, el buen humor, la imaginación y la sabiduría”.

    Tan convencida estaba de esta postura optimista, que no dudó en decir: “Mi mano es para mí lo que es el oído y la vista juntos para ustedes”.

    ¿Soy optimista?