Tenemos confianza que el Tribunal Electoral corrija los desvaríos de los consejeros del INE, y ponga punto final al despropósito de nulificar los derechos ciudadanos, favoreciendo al PRIAN y al conservadurismo. Es evidente que quienes han impulsado estas acciones exhiben su parcialidad en toda su magnitud y, además, lo hacen con prepotencia y arbitrariedad.

    No podemos condescender con la atrabiliaria actitud de parcialidad que muestra el titular del INE, Lorenzo Córdova, en relación a los candidatos a la Gubernatura de los estados de Michoacán y Guerrero, y presidentes municipales y diputados del partido Morena. A 62 candidatos en total les han cancelado sus candidaturas, con esto, Córdova y sus consejeros afines, asumen el papel de militantes del PRIAN y no de garantes del correcto desarrollo de la contienda electoral en curso en esos estados del país. Se han lanzado abiertamente en contra del partido Morena y no han encontrado mácula en el resto de los partidos políticos en campaña; eso denota de manera palmaria su parcialidad, lo cual los hace acreedores a un juicio político en el Congreso de la Unión, especialmente a Lorenzo Córdova y Ciro Murayama.

    Es increíble la prepotencia con la que actúan estos personajes, con premeditación manifiesta y con la aviesa idea de provocar un conflicto electoral, en demérito del partido político que tiene el mayor apoyo del electorado nacional. Precisamente por eso buscan ganar en la mesa lo que es imposible ganen en las urnas. El 6 de junio tendrán que tragarse sus triquiñuelas y su pretendido deseo de hacer nugatorios los derechos constitucionales de los ciudadanos de votar y ser votados.

    Como saben que es imposible derrotar a esos candidatos en las urnas, les retiran el registro. Nunca habíamos presenciado tanta arrogancia en funcionarios que debieran, en lugar de cargar los dados, asumir la misión de organizar imparcialmente los comicios electorales intermedios. Pero no, tanto Córdova como Murayama deciden jugar el papel de árbitros vendidos.

    Tenemos confianza que el Tribunal Electoral corrija los desvaríos de los consejeros del INE, y ponga punto final al despropósito de nulificar los derechos ciudadanos, favoreciendo al PRIAN y al conservadurismo. Es evidente que quienes han impulsado estas acciones exhiben su parcialidad en toda su magnitud y, además, lo hacen con prepotencia y arbitrariedad.

    Urge apuntalar a la democracia en el país, pero para eso es necesario limpiar los órganos electorales de elementos negativos a la democracia y todo lo que eso significa. No es posible que mientras se hacen esfuerzos inéditos desde el Poder Ejecutivo por encausar al país en un rumbo de progreso, funcionarios menores, mediante sus clásicas chicanadas, pretendan obstaculizar el libre albedrío de los ciudadanos y el pleno ejercicio de sus derechos constitucionales. Y menos, con ese tipo de obstáculos, como los que se inventó el INE, para dejar fuera de la contienda a los candidatos de Morena, mediante interpretaciones sesgadas a la ley y con banales y hasta ridículos criterios.

    Sucede que los que se han hecho de la vista gorda en los escándalos de Pemexgate, los Amigos de Fox, el fraude de Felipe Calderón, la tarjeta Soriana, la tarjeta Rosa, los sobornos de Odebrecht y la Operación Berlín... les niegan el registro a los populares candidatos de Guerrero y Michoacán, porque “no declararon gastos por 19 mil y 12 mil pesos en sus precampañas, respectivamente”. Con esos argumentos banales y ridículos salieron Córdova y Ciro Murayama.

    Esperamos sean restituidos los derechos políticos de los candidatos de esos estados. Los consejeros electorales no midieron las consecuencias de su actitud, que se puede concebir como una provocación política en contra del partido político mayoritario del país. Quienes votaron ese dictamen lo hicieron con toda alevosía, con una actitud burda por donde se le mire, no ocultan su actitud revanchista en contra del partido al que pertenece el Presidente de la República; son tan burdos que ni siquiera guardaron las formas. Se ha dicho reiteradamente que no provoquen al tigre, porque puede producirse una respuesta inesperada de los ciudadanos.

    Esperamos que las aguas no se salgan de su cauce y que nunca más vuelva a repetirse esta actitud irresponsable de funcionarios sin principios democráticos, y que actúan al servicio de intereses creados, que pueden alterar la vida republicana del país.

    Por otra parte, la ciudadanía cada vez con más contundencia muestra su apoyo a la democracia que impulsa el Presidente en todas las trincheras. Nunca como ahora el gobierno nacional viene impulsando programas que inciden en el bienestar de los más débiles.