Periodismo en el Sinaloa bárbaro
Prensa agredida y Fiscalía omisa

OBSERVATORIO
03/06/2026 04:02
    Camuflada detrás de la anarquía que vive Sinaloa por la violencia sin fin, la narcoguerra que se acerca los 21 meses sin treguas, cobra fuerza la cobarde práctica que pone a personas de bien en la mira de la delincuencia organizada sólo porque las redes sociales resultan idóneas en la estrategia de lanzar detracciones totalmente desprovistas de pruebas. Y porque los perpetradores saben bien que los aparatos ministerial y judicial los encubren por intención u omisión.

    Mientras se perfilaba para ser electa como presidenta de la Asociación de Periodistas y Comunicadores 7 de Junio, y una vez que la mayoría de los socios le otorgó tal liderazgo, la reportera e investigadora América Armenta fue objeto de una campaña brutal que la pone en riesgo con base en mentiras elucubradas desde la impunidad dada a los agresores. Por la gravedad del caso, hacemos responsables a quienes estén detrás de los ataques y la apatía que muestre la Fiscalía General del Estado para esclarecer la acometida infame.

    Camuflada detrás de la anarquía que vive Sinaloa por la violencia sin fin, la narcoguerra que se acerca los 21 meses sin treguas, cobra fuerza la cobarde práctica que pone a personas de bien en la mira de la delincuencia organizada sólo porque las redes sociales resultan idóneas en la estrategia de lanzar detracciones totalmente desprovistas de pruebas. Y porque los perpetradores saben bien que los aparatos ministerial y judicial los encubren por intención u omisión.

    Para colmo de males, la Vicefiscalía Especializada en Atención a Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, que después de nueve meses de entrar en funciones no ha dado señales de eficacia en el esclarecimiento de carpeta alguna de investigación por delitos contra la libertad de expresión, insiste en turnar a los denunciantes a instancias de atención temprana sacándole la vuelta a casos en que comunicadores y activistas son evidentemente agredidos.

    Aunque finalmente América Armenta logró denunciar los hechos ante la FGE, en razón de que los agresores utilizan su nombre e imagen en malos manejos para conjeturar vínculos con delincuencia, lo que se requiere es que la Vicefiscalía a cargo de Eladio García Arredondo dé señales, ya, de disponer de mecanismos como la Policía Cibernética y sistemas de prevención de delitos que por vías digitales colocan en vilo la integridad de sinaloenses íntegros.

    La operación contra la periodista preocupa además por la amplia difusión que se busca en fanpages, patrocinándola inclusive con recursos económicos para mayor impulso, perfilando así el rastro de delincuencia a ras de lo robótico. ¿Qué pretende el bodrio sin pies ni cabeza armado con datos falsos? La única evidencia a la vista es la obsesión por arremeter sin tomarse la molestia de indagar sobre el blindaje moral que posee la destinataria del ataque.

    Sin duda está en marcha en Sinaloa el pernicioso ardid que traba los engranajes de la Ley y activa la fábrica de peligros inminentes para la prensa, ofreciéndoles a las audiencias celadas de desinformación. Confabuladores sin rostros a mostrar ni consecuencias a pagar pretenden erosionar la confianza en periodistas y medios profesionales, apostándole a que la delincuencia tragará sin revisar los anzuelos con la difamación como carnadas.

    Aunque esta vez la insidia es dirigida a América Armenta, periodista reconocida por su profesionalismo y los galardones obtenidos en los ámbitos nacional e internacional, que recibió en agosto de 2025 el Premios de la Sociedad Interamericana de Prensa, junto con Jesús Bustamante, por la indagación “Narco contaminación: Cocinando un desastre ambiental”, lo que en realidad se pretende arruinar es la credibilidad de la noticia construida por medios y redactores de alta confiabilidad.

    Esto enciende otras luces de alarma en el Sinaloa bajo permanente estado de alerta. A los sobresaltos que a diario enfrenta la sociedad se le agregan amenazas al derecho a la información con tal de que continúe siendo rehén de contenidos que en las redes sociales promueven la parálisis colectiva y la normalización del terror como modo de vida. Tender más cortinas de confusión para que no veamos las salidas disponibles en el contexto de lucha frontal entre facciones del narco.

    Y así periodistas y medios estarán muy ocupados en librar batallas legales contra agresores que la impunidad blinda, restándole oportunidades a la narrativa sustentada y corroborada que pretende hacer notar a los ciudadanos las posibilidades que nos saquen de la barbarie.

    Prensa distraída mientras la gente pide auxilio en el fragor de la gran conflagración criminal.

    Reverso

    Si la ausencia de Ley alienta,

    Al miedo como atroz mordaza,

    Siente tú, América Armenta,

    Que el periodismo te abraza.

    Disimular a los muertos

    La principal condición para que los sinaloenses actuemos para el rescate de la seguridad, estabilidad, legalidad y unidad que nos han robado tiene que ver con el conocimiento pleno de la situación de violencia que vivimos y con base en dicha autenticidad implementar las acciones más adecuadas. No se entiende entonces por qué la Fiscalía General del Estado oculta a las víctimas mediante reclasificaciones tramposas que plantean hacernos creer en expectativas ficticias de pacificación. Pese a que laceran y arredran las muertes de la narcoguerra, es mucho mejor hacer el correcto pase de lista en el momento de calcular los arrestos cívicos que reclama la recuperación de nuestra patria chica.