Aunque se quisieran ver más asuntos y noticias positivas que negativas en el acontecer nacional, diariamente nos enteramos de viejos problemas que no se resuelven y nuevos asuntos que agravan o superan a los anteriores, sin que actúe la autoridad, en este caso la Presidenta, porque los secretarios de Estado no parece que gocen de suficiente autoridad y conocimiento para enfrentar esos problemas; así, la Presidenta los enfrenta e informa y decide por todos ellos, como quien sabe todo de todo y debido a ello se equivoca, retrocede, satiriza, minimiza y acaba mintiendo en las mañaneras, aunque en la siguiente corrija, reconozca o finalmente rechace en forma autoritaria algún problema delicado. Sin embargo, lo que está en entredicho y en riesgo no es el Gobierno, sino el País, pues la combinación de tantos y tan variados asuntos, combinados y simultáneos, están conduciendo a constantes y recurrentes crisis, cada vez más graves:
1. La explosión e incendio en la Refinería Dos Bocas, que ocasionó cinco muertos y varios heridos, accidente que también provocó la contaminación del Río Seco en Tabasco, con pérdidas económicas para Pemex y los pobladores del lugar.
2. El problema creció y se convirtió en una crisis por el derrame de petróleo o de chapopote, que cubre ya más de 400 kilómetros de costa en el Golfo de México, sin que hasta este día se sepa con certeza cuál es el origen, pues se habla de un barco petrolero “fantasma” que no se localizó; se habla de una fuga del yacimiento de Cantarell, luego todo derivó a unas “supuestas chapopoteadoras”, que tampoco se han localizado o de alguna fuga en el fondo del mar, y todo ello, finalmente, porque no quiere involucrarse a Pemex por alguna negligencia o por falta de cuidado técnico o presupuestario; mientras tanto, algunos remanentes contaminantes han llegado hasta las costas de EU y se está convirtiendo en una crisis internacional.
3. Lo anterior se complica más por estar en tiempos de negociación del TMEC, de lo que se aprovecha EU para exigir un mejor trato y para acusar a México de dar preferencia a Pemex en perjuicio de la libre competencia empresarial y de la falta de pago de adeudos a proveedores norteamericanos.
4. Las presiones y exigencias de EU para que México deje de favorecer a China en la importación de autos, piezas de repuesto y otras mercaderías, obligando al País a establecer aranceles de hasta un 35 por ciento en las importaciones, respecto de lo cual China ha amenazado con aplicar también aranceles a las exportaciones de México al país asiático, con lo cual se genera otra crisis comercial.
5. Y ahora se está provocando una nueva crisis internacional pues la ONU ha tomado por su cuenta el problema mayúsculo de las desapariciones en México y las ha catalogado como “crímenes de lesa humanidad” e intenta llevar el asunto hasta la Asamblea General, acusando que existen “deficiencias” en el registro, así como ausencia de estrategias para atender el problema y por la falta de atención a las “buscadoras” y familiares de los miles de desaparecidos; el Gobierno de México está en entredicho por no estar dispuesto a reconocer la gravedad del problema.
6. Otro asunto con matices internacionales es el de los agricultores, que están viendo cómo la producción nacional de granos cada vez se encarece más, mientras que los productores internacionales logran bajar sus costos gracias a su productividad. Los ingresos del agricultor mexicano que tienen precio de venta “controlada”, dependen de los subsidios del Estado que tienen que “arrancarse” con protestas y aún así no hay negocio en la siembra; el problema es que al agricultor no le alcanza, el Gobierno no tiene suficientes recursos y el pueblo no puede pagar más por la masa y la tortilla. Esto es lo que sucede en los regímenes estatistas y fue lo que le pasó a la antigua URSS, cuando los agricultores ya no quisieron producir su trigo, porque no les alcanzaba para sobrevivir.
7. Otras decisiones del Gobierno de la 4T en su visión antiempresarial, fue lograr que la Corte autorizara a la Unidad de Inteligencia Financiera que bloqueara las cuentas bancarias de las empresas y empresarios sin necesidad de orden judicial, para obligarlos a pagar o reconocer adeudos fiscales en litigio, acto que en sí mismo es ya un castigo, pues es un asunto del que todavía no se determina su situación jurídica.
Son múltiples y diversas las crisis que, al coincidir, ponen en serios riesgos la viabilidad y economía del País, gracias a un gobierno cuya ideología choca con la realidad nacional e internacional.