¿Puede un salario ser señal de esperanza? Hoy, México demuestra que sí

04/12/2025 04:02
    Esta semana fue histórica no sólo por los salarios. También se consolidó un cambio profundo en la vida laboral del País: la jornada semanal de 40 horas será constitucional, aplicándose gradualmente a partir de 2027 con reducciones de dos horas anuales. Esta transición ordenada permitirá que las empresas ajusten procesos sin romper su competitividad, mientras que millones de trabajadores recuperan lo más valioso y escaso de todos los recursos: tiempo de vida.

    En un país donde casi siempre escuchamos que “no se puede”, esta semana se confirmó que sí, sí se puede cuando se dialoga. Empleadores, trabajadores y Gobierno alcanzaron un acuerdo que parecía impensable hace años: el salario mínimo general sube a 315.04 pesos, cubriendo por primera vez el 100 por ciento de la línea de bienestar familiar.

    ¿Qué significa eso? Que el ingreso base -ese que muchas veces apenas alcanzaba para sobrevivir- hoy puede cubrir alimentos, transporte y servicios. El dato lo explica mejor: la canasta alimentaria y no alimentaria cuesta 9 mil 519.82 pesos mensuales, y el salario mínimo ya llega ahí. Después de décadas de rezago, México alcanza un hito histórico.

    Este aumento no fue caprichoso. Incluye una recuperación independiente de 17.01 pesos y un componente inflacionario de 6.5 por ciento. Su diseño muestra algo que suele olvidarse: detrás de cada cifra hay técnica, negociación y voluntad política. Por eso es relevante subrayar algo que pocos mencionan: nuestro Presidente Nacional de Coparmex, Juan José Sierra Álvarez, acudió a la conferencia mañanera para anunciarlo. No como un invitado pasivo, sino como actor corresponsable. Ese gesto simboliza el verdadero triunfo: el diálogo tripartito funciona.

    El avance también se refleja en la frontera norte, donde el salario mínimo pasa de 419.88 pesos a 440.87. Ese ajuste del 5 por ciento evita distorsiones y mantiene competitiva a la región más dinámica del País. Allá, el ingreso mínimo ya superaba la meta presidencial de que valiera 2.5 veces el costo de la canasta de bienestar. Ahora, gracias al nuevo ajuste, la rebasa en alrededor de 12 por ciento. ¿Qué lectura deja esto? Que cuando se alinean objetivos, la prosperidad puede acelerarse en lugar de frenarse.

    Pero este logro no empezó ayer. Durante casi una década, Coparmex impulsó la Nueva Cultura Salarial, que ha permitido recuperar 148 por ciento del poder adquisitivo del salario mínimo. No es sólo un número; es la diferencia entre un refrigerador vacío y uno lleno, entre angustia y estabilidad para millones de familias. ¿Acaso no es esto lo que debería movernos como país?

    Por eso ratificamos nuestro respaldo al objetivo planteado por la Presidenta Claudia Sheinbaum: que México alcance para 2030 un salario mínimo equivalente a 2.5 veces el costo de la canasta bienestar. Sí, es una meta ambiciosa; pero la pregunta es: ¿si dejamos de aspirar alto, qué clase de país queremos ser? Alcanzarla requerirá una observación constante de la inflación, empleo y productividad, ajuste tras ajuste para cuidar tanto a los trabajadores como a las empresas.

    Pero esta semana fue histórica no sólo por los salarios. También se consolidó un cambio profundo en la vida laboral del país: la jornada semanal de 40 horas será constitucional, aplicándose gradualmente a partir de 2027 con reducciones de dos horas anuales. Esta transición ordenada permitirá que las empresas ajusten procesos sin romper su competitividad, mientras que millones de trabajadores recuperan lo más valioso y escaso de todos los recursos: tiempo de vida.

    El acuerdo incluye también un régimen de tiempo extra de hasta 12 horas semanales, sin exceder cuatro horas por día ni más de cuatro días, en espera de que los detalles se incorporen a la Ley Federal del Trabajo. Esta arquitectura técnica es vital: protege productividad y certeza jurídica para las MiPyMEs, que representan la columna vertebral del empleo formal.

    Puede parecer extraño celebrar una negociación, pero en tiempos donde casi todo se politiza o polariza, ver diálogo serio, corresponsable y público es motivo de esperanza. Una economía no crece a base de órdenes, sino de acuerdos. Y este es uno de los más trascendentes de los últimos años.

    Al final, este avance salarial y laboral no es el destino, sino una estación del camino. Coparmex sigue afirmando una convicción profunda: México necesita seguridad, energía suficiente y Estado de Derecho para detonar su potencial. Necesita un entorno donde invertir no sea un acto de valentía, sino de sentido común; donde trabajar dignifique y donde cada empresa tenga la posibilidad de crecer y cada familia de prosperar.

    Por eso hoy podemos decirlo sin triunfalismo, pero con convicción: cuando se dialoga, México avanza.

    Quizá la mejor pregunta que deja esta semana es simple pero profunda: si podemos ponernos de acuerdo para elevar el ingreso y transformar la jornada laboral, ¿por qué no podríamos también construir un país más seguro, con justicia real y oportunidades para todos?

    El consenso ya demostró que funciona. Ahora toca hacerlo costumbre.