Renovar la esperanza

ÉTHOS
13/09/2024 04:00
    En nuestra sociedad se siembran silenciosamente más semillas de amor, de ternura y de bondad, pero no encuentran la resonancia de la maldad, de los crímenes y de la violencia; por eso, parece que la delincuencia gana la batalla en ese desigual combate.

    Los sobresaltados días que vivimos últimamente pretenden quitarnos la paz y la esperanza, pero no debemos permitir que nos roben la tranquilidad y optimismo. Es cierto que las malas noticias y los rumores que circulan por el ciberespacio sacuden violentamente el árbol de la serenidad y derrumban el entusiasmo. Sin embargo, no debemos conceder la última palabra al desánimo ni claudicar en nuestros propósitos.

    En nuestra sociedad se siembran silenciosamente más semillas de amor, de ternura y de bondad, pero no encuentran la resonancia de la maldad, de los crímenes y de la violencia; por eso, parece que la delincuencia gana la batalla en ese desigual combate. Las buenas noticias son contenidos que no “venden” escandalosamente, por eso no brillan en las páginas de los diarios, no acaparan los primeros espacios en los portales de noticias, ni se comparten estrepitosamente en las redes sociales.

    En efecto, los mejores escaparates se reservan para las noticias de amarillismo y de escándalo, sin tener presente -como dijo Shakespeare- que la hierba crece de noche. Sí, crece silenciosamente y sin que nadie esté pendiente del progreso de su crecimiento, al igual que el bien que realizan muchas personas sin hacer aspavientos ni buscar los reflectores.

    Es tiempo de que todos nos unamos a esos héroes anónimos que luchan por construir un mundo mejor. La mayoría de nosotros somos excelentes para colaborar en la industria de la queja, pero muy parcos para enrolarnos en las filas de la acción.

    “Las lágrimas sólo sirven para regar berzas (coles)”, dijo el novelista Graham Greene, al criticar el episodio de cuando Jesús -cargando la cruz rumbo al Gólgota- consoló a las mujeres piadosas, pues las debería haber reprendido por permanecer nada más llorando.

    ¿Renuevo la esperanza? ¿Colaboro sembrando semillas de amor y bondad?

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