Rescatar la estabilidad de Sinaloa
La oportuna convocatoria del PAS
Coincidió con el ataque a balazos contra la vieja casa familiar de Rubén Rocha Moya en Culiacán, el oportuno pronunciamiento que publicó el Partido Sinaloense en el cual llama a rescatar la confianza y la estabilidad en Sinaloa, poniendo los intereses superiores del estado por encima de cualquier diferencia política o coyuntura. Emitió el llamado más contundente que se haya hecho desde que a la crisis de la seguridad pública se le agregó la crisis gubernativa.
La convocatoria para analizar y descifrar sin riesgo de errores lo que ocurre en Sinaloa debe ocuparnos a los sinaloenses frente a mantos negros de anarquía que dificultan ver y actuar a ciudadanos distraídos por fobias y ajustes de cuentas que traen iguales advertencias que la incontenible violencia ininterrumpida durante 20 meses. Es la ingobernabilidad alentada sin otear el peligro de que el desplazamiento de autoridades legítimas les ceda el mando a gobiernos fácticos.
Y sí. El exhorto de PAS es extensivo para todos los sectores sinaloenses en el momento preciso de reflexionar sobre el estado de ánimos exaltados que se generaliza al tiempo que la delincuencia organizada procede a apuntar hacia las más altas esferas del poder público. Veamos tal como es la propuesta de demoler las instituciones y el oportunismo que ve la complicada situación de Sinaloa como filón de oro electoral.
Aunque no personaliza a los destinatarios del desplegado que firman Robespierre Lizárraga Otero y Alondra López Millán, presidente y secretaria general del PAS, todo indica que va dirigido a los partidos Revolucionario Institucional, Acción Nacional y Movimiento Ciudadano por la guerra proselitista que han abierto después de que el 1 de mayo Rubén Rocha Moya y Juan de Dios Gámez, Gobernador de Sinaloa y Alcalde de Culiacán, pidieron licencia para retirarse de esos cargos.
En principio, el PAS se dice preocupado por la gravedad del tema referente a las acusaciones de Estados Unidos y las investigaciones que realiza la Fiscalía General de la República sobre el presunto vínculo de autoridades de Sinaloa, en funciones y en calidad de ex, con grupos del narcotráfico. Considera que esto tiene graves implicaciones en la confianza pública, la estabilidad institucional y la vida democrática.
Expone que sólo con instituciones firmes, apego irrestricto al Estado de derecho y con un compromiso real con la justicia será posible recuperar la confianza y la estabilidad que la sociedad demanda. Enumera cuatro condiciones a cumplir: investigaciones a fondo sin excepciones ni dilaciones; garantizar el debido proceso; derecho a la verdad, y ley aplicada sin privilegios ni distinciones.
La trascendencia de este posicionamiento pasista consiste en la voz serena, neutral y conciliadora cuando la violencia regresa a Culiacán con hechos de alto impacto ocurridos en los días recientes como el ataque que dejó tres asesinados en un centro comercial del sector Tres Ríos, el atentado contra un casino que mató a una trabajadora y dejó a otra con heridas graves, la agresión a un cortejo fúnebre en la zona de Barrancos que privó de la vida a dos personas, y la muerte a balazos de un limpiavidrios frente al templo La Lomita. El sábado, la jornada delictiva registró dos ataques en la colonia Toledo Corro y otro en el sector Providencia, con cinco víctimas letales.
La acción de la delincuencia envía mensajes directos a las instituciones y quienes las presiden como son los casos de las balas disparadas el 9 de mayo contra una vivienda propiedad de Rubén Rocha, el atentado el 28 de enero a los diputados Sergio Torres y Elizabeth Montoya, y el crimen de Homar Salas, dirigente del Sindicato de Trabajadores al Servicio del Ayuntamiento de Culiacán, el 30 de abril.
Mientras tanto, las campañas de linchamiento político en las cuales partidos y aspirantes a puestos de elección popular capitalizan el sentimiento social herido por la narcoguerra de 20 meses, ocultan la urgencia del cese del irascible ruido tumultuoso y haya condiciones para determinar en consenso qué hacer en esa gran prioridad de poner de pie a esta tierra entrañable. Cumplir el compromiso cardinal que consiste en recuperar al territorio de los once ríos para vivirlo, antes de que el hampa nos lo quite por completo.
Robespierre Lizárraga y Alondra López tienen razón: urge que sean esclarecidos los hechos que dieron lugar a la actual crisis política que se empalma con la crisis de la seguridad pública. Las circunstancias que afectan a las titularidades de los gobiernos de Sinaloa y Culiacán deben ser resueltas sin incurrir en contemplaciones, complicidades ni en incitaciones que le echan leña a la hoguera de las incertidumbres.
Sinaloa hoy nos requiere,
unidos para ser muchos más,
ante la barbarie que hiere,
y que no nos regresa la paz.
Casi al cierre del posicionamiento de “legalidad, verdad y justicia ante los señalamientos públicos” el PAS reitera la exigencia que sea esclarecido el asesinato de Héctor Melesio Cuén Ojeda, fundador y líder de este partido, como recordatorio a la Fiscalía General de la República que al parecer ya guardó el expediente en algún rincón empolvado donde van a parar los crímenes impunes. Sería un gran elemento que coadyuve a resolver la confusión que, por cierto, también es utilizada para jalar agua a los molinos de la política. ¿Qué pasó con la carpeta de investigación, el testigo principal que estuvo junto al ex Rector de la UAS al ser asesinado, las omisiones que se le atribuyeron a la Fiscalía General del Estado y quién fue el que convocó a esa reunión del 20 de julio de 2024 en la que también fue secuestrado Ismael Zambada García y llevado por medios extrajudiciales ante la justicia de Estados Unidos?