Salud mental y visual, ¿dónde estamos en Sinaloa?

    Una deficiencia visual no atendida puede favorecer el estrés, la frustración, el bajo desempeño y el aislamiento. Al mismo tiempo, la depresión y la ansiedad pueden afectar la percepción visual, reducir la motivación para buscar atención médica y dificultar el cumplimiento de los tratamientos. Por ello, la salud visual y la salud mental no deberían abordarse como problemas completamente separados

    ¿Sabías que no ver bien puede aumentar la depresión y el estrés diario? La salud visual y la salud mental están estrechamente relacionadas. La visión no solamente determina cómo observamos nuestro entorno, también influye en el aprendizaje, la convivencia, el desempeño laboral, la autonomía y el bienestar emocional. Una deficiencia visual no corregida puede generar frustración, aislamiento, inseguridad y dificultades en las actividades cotidianas.

    Para comprender la magnitud de este problema en Sinaloa hemos utilizado dos instrumentos complementarios. Por un lado, realizamos evaluaciones visuales directas y precisas entre estudiantes de educación básica, media superior y superior. Por otro, recurrimos a la Encuesta Nacional de los Hogares del Inegi para extender el análisis de las deficiencias visuales a la población sinaloense en general. En conjunto, ambos recursos nos permitieron conocer la frecuencia de los problemas visuales y estudiar su relación con indicadores de salud mental, particularmente la depresión y el estrés.

    Entre escolares evaluados en comunidades económicamente vulnerables, la prevalencia de miopía fue de 36.11 por ciento, y la de astigmatismo, de 29.17 por ciento. Estos datos muestran que una proporción importante de niñas, niños y jóvenes enfrenta dificultades visuales que afectan su aprendizaje y calidad de vida.

    Las evaluaciones escolares, sin embargo, solo muestran una parte del problema; la Encuesta Nacional de los Hogares del Inegi permite extender el análisis a la población general.

    A nivel nacional, 16.6 por ciento de las personas reportó dificultades para ver. La proporción fue mayor entre las mujeres, con 19.1 por ciento, frente a 14.3 por ciento entre los hombres. En Sinaloa, alrededor de 17 por ciento de la población manifestó dificultades visuales, mientras que 25 por ciento reportó síntomas de depresión.

    El análisis de estos datos muestra una relación significativa entre ambas condiciones. A mayor severidad de la dificultad visual, mayor es la probabilidad de reportar síntomas depresivos. La edad amplifica este efecto, pues el deterioro de la visión, la pérdida de autonomía y el aislamiento social tienden a aumentar con los años.

    Esta relación también puede funcionar en ambos sentidos. Una deficiencia visual no atendida puede favorecer el estrés, la frustración, el bajo desempeño y el aislamiento. Al mismo tiempo, la depresión y la ansiedad pueden afectar la percepción visual, reducir la motivación para buscar atención médica y dificultar el cumplimiento de los tratamientos. Por ello, la salud visual y la salud mental no deberían abordarse como problemas completamente separados.

    Los resultados de estas investigaciones fueron presentados recientemente en las Vocerías por la Paz, organizadas por la Senadora con licencia Imelda Castro Castro y su equipo. Estos encuentros nos ofrecieron un espacio para compartir evidencia científica, escuchar las necesidades de las comunidades a lo largo de todo el estado y vincular el conocimiento con iniciativas susceptibles de convertirse en políticas públicas.

    La ciencia debe orientarse al estudio de los problemas regionales que afectan la calidad de vida. Este es el propósito del trabajo que realizamos un grupo multidisciplinario de investigadores de la Universidad Autónoma de Sinaloa, mediante el análisis riguroso de las necesidades visuales de nuestra población.

    Sin embargo, identificar los problemas no es suficiente; también es necesario construir alianzas que conviertan los resultados académicos en soluciones concretas. A corto plazo, la colaboración con el Club de Leones a nivel local, o bien a nivel internacional la vinculación con VOSH/International y la Fundación OneSight EssilorLuxottica ha permitido realizar evaluaciones, brindar atención y entregar lentes a quienes requieren una respuesta inmediata.

    A largo plazo, el objetivo es avanzar hacia soluciones permanentes. Con este presentamos una iniciativa de reforma de ley para fortalecer la salud visual de niñas, niños y jóvenes, actualmente en revisión en la Comisión de Educación del Congreso del Estado, cuya aprobación permitiría establecer revisiones visuales sistemáticas en el sistema educativo. Este esfuerzo muestra que la colaboración entre la academia, las organizaciones civiles y las instituciones públicas es indispensable para políticas duraderas.

    La política pública debe apoyarse en estudios regionales rigurosos y orientados a resolver problemas concretos. En este sentido, las acciones impulsadas por la senadora Imelda Castro Castro representan una vía acertada para vincular la evidencia científica con las decisiones legislativas. El reto ahora es convertir los datos en programas permanentes de detección, atención y acceso a lentes, y en mejores condiciones de salud visual y emocional para la población sinaloense.