Salvar la circunstancia

    Una famosa y repetida frase del filósofo José Ortega y Gasset afirma: “Yo soy yo y mi circunstancia”. La expresión está tomada de su obra Meditaciones del Quijote, de 1914. Sin embargo, por lo general no se cita la frase completa, pues le falta una precisa coletilla: “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”.

    En muchas ocasiones se cita esta frase para justificar los yerros o fracasos, pues toda la responsabilidad se descarga en las circunstancias en que se dieron las cosas. No obstante, al citar la frase completa, se comprende que uno es quien elige cómo aprovechar la circunstancia; es decir, el medio o ambiente no es el determinante, pues el yo puede y debe redimir la circunstancia.

    En una fábula de Esopo se habla de un murciélago que cayó junto a una comadreja, la cual detestaba a las aves. El murciélago suplicó por su vida diciéndole que era un ratón. La comadreja, al ver que no tenía plumas, lo dejó en libertad.

    En otra ocasión, el murciélago volvió a caer al suelo y fue acosado por otra comadreja que odiaba a los ratones; entonces, el murciélago se identificó como ave extendiendo sus alas, y salvó su vida otra vez.

    Hoy, muchas personas se quejan de la circunstancia de la pandemia y se abstienen de asumir cualquier responsabilidad. Aprovechan este infausto suceso para tratar de blanquear sus culpas, eludir tareas o comisiones, y eximirse de todas las facturas.

    De nuestra precaución y cuidados depende que se rebajen los picos de los rebrotes que padecemos. Asimismo, de nosotros también depende cómo asumamos la circunstancia de la tarareada nueva normalidad.

    ¿Salvo mi circunstancia? ¿Asumo responsablemente las tareas de mi yo? ¿Me echo la cola al hombro?

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