Sanar la UAS o más sal a la herida
Jubilación dinámica y la tercera vía
Estaba visto que los tribunales federales procederían a rechazar los amparos que algunos jubilados de la Universidad Autónoma de Sinaloa interpusieron contra el descuento que se les aplica, así como no es difícil entender que el gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum ha determinado no aportar recursos públicos para pagar esta gravosa prestación. Entonces, una vez agotadas las vías jurídica y gubernamental, queda la opción de la negociación ante las instancias universitarias con la concurrencia de los poderes Legislativo y Ejecutivo estatales.
La tercera ruta es la única que puede llevar a soluciones consensuadas, siendo esta la posibilidad de reducir el porcentaje del dinero que les quitan a los trabajadores retirados para amortizar parte de la erogación que le significa a la UAS cumplir con la jubilación dinámica. La otra, la del conflicto y la obcecación, ocasionaría desgaste y pérdida de tiempo que operan en sentido contrario del sector reclamante, aparte de predestinar al colapso a la Universidad.
Claro que a la lucha que libra un segmento de jubilados se le presentará el espejismo de objetar las determinaciones de jueces de distritos que fallaron a favor de la institución de educación superior, aferrarse a la consigna tan fallida y extemporánea como lo es pedir la destitución del Rector Jesús Madueña Molina, o ir más arriba en la presión dirigida a los gobiernos nacional y local. En ninguna de las tres alternativas hallarán salidas sino mayores acorralamientos.
Importa insistir en las puertas alternas donde el menoscabo económico sea compartido para ir a soluciones de largo plazo: una es que los jubilados accedan a contribuir con al menos el 10 por ciento de lo que reciben; dos, que la UAS destine un porcentaje de recursos propios para fortalecer el fideicomiso y, tres, que el Congreso del Estado deje establecida una aportación anual extraordinaria del Gobierno de Sinaloa para aligerarle la carga financiera a quienes más les afecta.
El grupo de alrededor de 100 jubilados que solicitaron la protección a su derecho de recibir íntegra la jubilación dinámica se halla frente al revés del Segundo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Segundo Circuito, que vino en la misma línea jurisprudencial en que la justicia federal ha resuelto sobre otros sistemas de jubilación no reconocidos por la Constitución ni leyes laborales. Inclusive anula la valía de esta forma de retiro pactada en los contratos colectivos de trabajo.
El fallo no sorprende y cualquier abogado sabría que resultaría en tales términos. Además de los jueces de circuito, del Gobierno federal y de universidades agobiadas por ese sistema de jubilación, se agota la justificación del esfuerzo ofrecido durante años a la patronal porque por dicho “sacrificio” hubo el pago de un salario y existen esquemas de apartamiento laboral para los trabajadores en general. Agotados los argumentos y con el afán de sostener los beneficios del retiro digno es hora de sentarse a construir arreglos.
Es el momento de poner a funcionar todos los engranajes del acuerdo. Que Madueña cumpla al pie de la letra las acciones que comprometió en la reingeniería financiera y administrativa; que los jubilados muestren voluntad por contribuir a resolver un problema en el que no hay vuelta atrás; afinar la transparencia del correspondiente fideicomiso, y sumar al Gobernador Rubén Rocha para que desde el amor que le tiene a la institución educativa apoye una solución.
Poner en el centro de los afanes la necesidad de estabilidad y certidumbre en la Universidad que vivió dos décadas sometida a un partido político y una camarilla que la expolió a más no poder, que transcurrió durante dos años sometida a vinculaciones a procesos judiciales, y que ahora padece las consecuencias de todas las crisis juntas. Ver hacia adelante y voltear hacia atrás sólo con la utilidad de no repetir los errores.
En síntesis, todas las capacidades y medios de avenencias están ahora en el campus. El rescate de la UAS exhorta a todos los universitarios, involucra a sociedad y gobierno, jala al Rector y Jubilados al centro de la mesa de acuerdos. Y también constituye ultimátum al Partido Sinaloense y las mafias aún leales al cuenismo para que se mantengan al margen.
No se trata de pesos y centavos,
Sino de una actitud de piedad:
Crucificar a la Universidad,
O entre todos quitarle los clavos.
La Auditoría Superior del Estado prepara potentes lentes de fiscalización sobre tres áreas claves de la Universidad Autónoma de Sinaloa que son la Dirección de Construcción y Mantenimiento, la Coordinación de Centros de Estudios de Idiomas y el sistema de recaudación y utilización de recursos propios. Será algo así como la piedra de toque para corroborar que ha sido llevada a los hechos la promesa que hizo del Rector Jesús Madueña en su plan de reingeniería financiera y administrativa, muy marcadamente en lo que corresponde al manejo honesto de los recursos institucionales y la obligación de la rendición de cuentas. Cuidado con esto que es fundamental en este tiempo en que la casa rosalina lo que menos necesita son escándalos de corrupción y las derivadas carpetas de investigación.