En Sinaloa hay cuatro mujeres que disputan la Coordinación de Defensa de la Cuarta Transformación, el artilugio que creó Morena para adelantar sus campañas para puestos de elección popular, en este caso para la Gubernatura.
Tres de ellas, la Senadora Imelda Castro, la Diputada local Tere Guerra y la Diputada federal Graciela Domínguez, a diferencia de lo que sucede en muchos otros estados con otras aspirantes a candidatas, llevan en sus alforjas largas trayectorias en las luchas sociales, sociales y partidarias de las izquierdas mexicanas. Estrella Palacios, la más joven del cuarteto moreno, no proviene de los movimientos ni de la militancia partidaria de izquierda, su incorporación a Morena es muy reciente, cuando se registró como candidata a la Alcaldía de Mazatlán pero que ganó ampliamente, gracias a su carisma y una buena campaña.
Las tres primeras confían en su experiencia, conocimientos e integridad, y que, por sus trayectorias, los ciudadanos las tienen plenamente identificadas.
Las candidatas y otros miembros de Morena han declarado tanto a nivel nacional como estatal que la encuesta va a ser definitoria para elegir a la virtual candidata a Gobernadora, pero, a la vez, dirigentes partidarios de diferentes niveles han dicho que habrá otros criterios en la definición, los cuales no son cuantificables. Esta variable, desde mi punto de vista, pone en duda que los números, es decir, la encuesta o encuestas, sean el factor principal en la definición y abre la posibilidad de que la decisión sea discrecional y sea tomada por un círculo muy pequeño en medio de tensiones, presiones y arreglos políticos.
En la tradición priista, que Morena no podido dejar del todo o por lo menos en los procesos más importantes, la voz del Presidente de la República, como todos lo sabemos, era el factor determinante. En Morena, el ritmo y el procedimiento para elegir a la candidata a la Presidencia en 2024, como todos lo sabemos, porque fue muy abierto, lo determinó Andrés Manuel López Obrador. Y lo mismo sucedió para elegir candidato a Gobernador en Sinaloa, tal y como nos lo reveló el doctor Rocha Moya. Aunque en el primer caso las encuestas las ganó ampliamente Claudia Sheinbaum, y en el sinaloense los números no contaron, sino el criterio político del hombre de Macuspana.
En la disputa que actualmente contemplamos en Sinaloa por la virtual candidatura de Morena, el proceso se asoma más complejo.
Si se siguiera el patrón obradorista, le correspondería a la doctora Sheinbaum, por ser la señora Presidenta, quien, a final de cuentas, decidiera la candidatura, pero parece que no es así, debido al enorme peso que todavía ejerce López Obrador en las decisiones de Morena y del conjunto de la 4T.
Pero la complejidad sinaloense no termina ahí, sino que se hace más enredada, porque hay muchos indicios de que el Gobernador con licencia Rocha Moya también quiere decidir o, por lo menos, que lo tomen en cuenta. Esto fue muy evidente cuando hijo el predilecto de Batequitas echó a andar la maquinaria oficial, antes del inicio de la guerra narca, para que se trabajara en favor de Juan de Dios Gámez, una vez descartado Enrique Inzunza, contradiciendo su declaración, hecha meses antes, de que en Sinaloa habría candidata y no candidato.
Una vez que se hizo inviable la candidatura del Alcalde con licencia de Culiacán, debido a la acusación que le hizo el Departamento de Justicia de Estados Unidos de ser parte de una lista de 10 autoridades y funcionarios sinaloenses acusados de actividades ilícitas, el doctor Rocha Moya apostaría por dos cartas femeninas: Tere Guerra y Estrella Palacios, y en dos masculinas: Omar López Campos y Ricardo Madrid Pérez, éste del Verde Ecologista.
Imelda Castro y Graciela Domínguez, a pesar de sus altos cargos y largas trayectorias, no son las dos políticas de Morena más cercanas a Rocha Moya, aun habiendo compartido, en el caso de Imelda Castro, asientos morenos en el Senado. Graciela Domínguez, por su parte, fue integrante del Gabinete del Gobernador con licencia y éste la impulsó al Congreso de la Unión.
Ambas, por razones diversas, han marcado una fina distancia con Rocha Moya, tal y como lo demuestran diferentes declaraciones, las más recientes en las entrevistas que les hizo Ismael Bojórquez el pasado domingo en el semanario Ríodoce, y porque saben que no son sus cartas para ocupar el Tercer Piso.
Imelda Castro sabe que su fuerza radica en las encuestas, pero, sobre todo, en el respaldo que pueda obtener en la dirección de Morena, con Ariadna Montiel y Citlalli Hernández, pero, sobre todo, en Palacio Nacional.
Tere Guerra, sin ser precisamente rochista, tal y como ella misma lo dice en la entrevista que le hizo el director de Ríodoce, reconoce la trayectoria de Rocha Moya y confía en su inocencia. Así lo ha declarado en diferentes ocasiones, pero también sabe que, si los que mandan en Morena acuerdan que la candidatura recaiga en una mujer, ella es la carta más fuerte de Rocha Moya por su presencia, trayectoria y experiencia.
No olvidemos, sin embargo, que Rocha Moya, por alguna razón, metió de último momento a Omar López. Es su principal carta masculina, a pesar de ser muy poco conocido.
En realidad, todo se va decidir en un acuerdo que establezcan entre Palacio Nacional y Palenque. Ahí se verá si apoyan la propuesta de Rocha Moya o a Imelda Castro. Hasta ahora han sostenido contra viento y marea, ante las acusaciones gringas, al Gobernador con licencia, pero no está claro que ese apoyo también llegue a palomear su propuesta para la candidatura virtual a la Gubernatura.