Sendero

26/08/2026 04:00
    En esta época de ‘benditas’ redes sociales, una información objetiva, con contenido ético, no es una empresa fácil, porque existe toda una industria global de ‘bots’ y mensajes-basura, que tienen como propósito, más que informar con objetividad, el pernicioso fin de manipular a las audiencias.

    La información es un derecho de las audiencias, por eso debemos cuidarla como un bien preciado. Los ciudadanos agradecen las noticias oportunas y los comentarios que se transmiten con objetividad, con verdad, sin manipulaciones de ningún tipo. A la sociedad le interesa estar bien informada y debemos considerar que lo que se transmite a las audiencias debe contribuir a crear un público informado, educado políticamente, con valores democráticos y en plena libertad.

    En nuestra actividad periodística hemos buscado siempre contribuir a mantener bien informado al público lector; con ese fin hemos visto correr mucha agua en el río y no cejamos en nuestro propósito de contribuir, con nuestro pequeño esfuerzo, a servir a la sociedad y sus valores más preciados, que son la libertad y la democracia.

    En esta época de “benditas” redes sociales, una información objetiva, con contenido ético, no es una empresa fácil, porque existe toda una industria global de “bots” y mensajes-basura, que tienen como propósito, más que informar con objetividad, el pernicioso fin de manipular a las audiencias. En el campo de la política, nacional e internacional, hemos visto con frecuencia acusaciones de intervención de este tipo, donde incluso se han involucrado a las grandes potencias económicas que, no olvidemos, también concentran en sus manos los principales medios de comunicación.

    Durante muchos años se luchó en este País porque imperara la democracia. En la actualidad, los ciudadanos celebran convencidos que, por fin, México se fortalece la democracia. Las elecciones se realizan con mayor transparencia que en el pasado, los ciudadanos participan emitiendo su voto con libertad, los votos cuentan y se cuentan bien.

    Bajo estas premisas, los ciudadanos de esta entidad, el próximo 6 de junio de 2027, participaremos en una verdadera fiesta cívica, eligiendo a nuestros representantes a la Gubernatura, a las presidencias municipales y los diputados locales y federales al Congreso de la Unión. Esta renovación de las instituciones tiene una importancia histórica para restablecer la paz social y superar la crisis política -otra cara de la crisis social- que ha padecido nuestra entidad en los últimos años.

    Sin duda, los sinaloenses viviremos esta jornada electoral con mucha alegría y entusiasmo, asistiremos como siempre a los puestos de elección, ponderando, a la hora de votar, hacerlo a favor de candidatos que posean las cualidades políticas y éticas que la circunstancias exigen, llevando a los puestos administrativos a hombres y mujeres patriotas, que amen a su terruño y defiendan los intereses populares. La política se convierte en una noble profesión cuando se pone al servicio de los desheredados y se adorna con los altruistas anhelos de servir a los ciudadanos.

    Decía el gran pensador Antonio Gramsci que, en periodos históricos como el que ahora nos toca vivir, de transición, de cambio de régimen, cuando se salta de un viejo sistema de “partido único” a un régimen democrático, “lo viejo aún no termina de irse y lo nuevo aún no termina de imponerse”, por eso en este “impasse” histórico, podríamos decir, se da una enorme agitación política, donde más de una voz interesada quiere “darle reversa, echar a girar para atrás la rueda de la historia”. Mientras el pueblo, exige que lo nuevo se imponga: que se amplíen la democracia y las libertades políticas, que se corte de tajo la corrupción, en fin que lo nuevo florezca a plenitud.

    Lo nuevo e inédito que estamos viviendo en México es la democracia, el combate frontal a la corrupción, las elecciones con un voto plenamente libre. Son, precisamente, esos nuevos “brotes” de una nueva patria democrática los que debemos cuidar, hacer crecer, cultivándolos con esmero y devoción.

    Lo anterior es lo más preciado para los mexicanos, que siempre, incluso en los momentos en que se advierten negros nubarrones en el cielo patrio, ha sabido encontrar el camino que conduce a la libertad y a la democracia, sin bajar la guardia. Eso consta en la historia de nuestra patria, el pueblo siempre ha estado a la altura en todas las circunstancias históricas. Así ha venido forjando las grandes transformaciones del país, desde la Independencia, la Reforma, la Revolución mexicana y la actual cuarta transformación del país.

    Tenemos un futuro promisorio lleno de buenas nuevas. Consolidemos mediante la unidad del pueblo los avances logrados en el campo de la democracia y las libertades políticas y sociales. Nadie ni nada enturbiará nuestro promisorio futuro. Los mexicanos caminamos con paso seguro por la senda del cambio, con la firmeza de construir una patria libre, con bienestar y paz social.