Sheinbaum vino con todo a Sinaloa
Firme y afable, dejó buenas señales
Nunca antes como en esta visita de dos días a Sinaloa, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo había dejado tantos mensajes y atendido a varios sectores en todo momento acompañada del Gobernador Rubén Rocha y trayendo también en la comitiva a la mayoría de los secretarios del Gabinete legal y ampliado, lo cual podría traducirse en las siguientes semanas en acciones basadas en lo que vio, escuchó y ofreció. Una Mandataria fuerte y enérgica como la que vino no tendría por qué faltar a su palabra.
Las reuniones con algunos liderazgos de los sectores empresarial y del campo; la primera piedra del Hospital Regional de Especialidades en Culiacán; el diálogo con el Rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Jesús Madueña Molina, y el evento donde interactuó con pobladores de San Ignacio que es un territorio en disputa e indefinido en cuanto a qué segmento del Cártel local lo domina, requieren de potentes lupas de observación y equilibrios en la deconstrucción de escenarios, al margen de fobias y filias.
En general, la Mandataria nacional cuidó en la interlocución la ausencia de posturas incendiarias que plantean demoler a las instituciones y alterar decisiones respaldadas en la vía democrática, reuniéndose con aquellos que se ofrecen como coadyuvantes constructivos. Sin dejar lugar para dudas, volvió a arropar a Rubén Rocha para que lleve a buenos términos el último cuarto del sexenio. Trajo nueva infraestructura en salud, programas sociales y sobre todo renovó expectativas de tranquilidad y legalidad.
Los más sobresaliente es que la gira que abarcó Mazatlán, Culiacán y San Ignacio fue realizada casi una semana después de que el Ejército abatiera en el operativo de Tapalpa a Nemesio Oseguera, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, lo cual propicia que hoy predomine la percepción de que el Estado mexicano sí dispone de fuerza legítima para también lograr la pacificación de Sinaloa. La ciudadanía le creció a la Presidenta el bono de confianza y esperanza para que termine la narcoguerra que aquí está por llegar a año y medio de atrocidades.
De igual manera, Sheinbaum tomó como gesto de buena voluntad el pronunciamiento que de manera pertinente formuló el Consejo Sinaloense de Empresarios, que propone y ofrece apoyo en tres ejes estratégicos. “A pesar de los esfuerzos de la Federación, la estrategia actual sigue sin lograr la pacificación que todos los sinaloenses anhelamos. Urge fortalecer a las instituciones locales de seguridad y justicia, una tarea pendiente en la que estamos dispuestos a colaborar”, propuso la crema y nata de la Iniciativa Privada.
Al recibir en audiencia al Jesús Madueña y pronunciar el lema rosalino de “¡somos grandes, somos UAS!” debió leerse el respaldo de la Presidenta a la reingeniería financiera y administrativa que según el Rector apenas iniciará, y el guiño a los jubilados que se manifestaron para que en vez de polos de conflicto ponderen los puntos de encuentro en los cuales los descuentos aplicados a éstos afecten lo menos posible la economía individual o familiar.
Nótese también que contrario a los cálculos políticos que exponen al segundo piso de la Cuarta Transformación fracturado y con cimientos debilitados, la señal que emanó de la agenda que Sheinbaum cubrió desde el jueves que llegó a Mazatlán al sábado que se fue de Culiacán no deja lugar a dudas de que a ella la ha fortalecido el desprendimiento de rémoras como las de Alejandro Gertz Manero, ex Fiscal General de la República, y Adán Augusto Hernández, ex coordinador del Movimiento Regeneración Nacional en el Senado.
Otro elemento esencial para entender el periplo presidencial es la víspera a que Morena decida este mes las reglas para la designación de candidatas y candidatos a los gobiernos de 17 estados, Sinaloa entre ellos, encrucijada que debe mostrar compacta a la 4T para que las decisiones que se tomen continúen siendo la antesala de victorias electorales fundadas en la proyección de la intención del voto que en la mayoría de las encuestas favorece al establishment guinda.
En síntesis, vino a Sinaloa traer signos del poder presidencial que en ocasiones anteriores no eran parte de su equipaje político. Hechos y simbolismos que no necesariamente serán desencriptados en lo inmediato sino en los días y acontecimientos próximos. Y los sinaloenses, por cierto, tampoco le hemos dado en blanco el cheque de la fe a ella y las instituciones que preside sino pagarés sujetos a que se cumplan condiciones de paz y desarrollo.
Por si Sheinbaum se fue contenta,
que la perplejidad nos dispense,
pues sólo los hechos, Presidenta,
harán feliz al sinaloense.
Inquietó la decisión que tomó el equipo de seguridad de Claudia Sheinbaum para llevarla a la cabecera del municipio de San Ignacio a supervisar obras de infraestructura y programas sociales, debido a que se trata de una región en permanente estado de violencia porque se pelean por ese enclave las dos facciones enfrentadas al interior del Cártel de Sinaloa. Allí mismo, un día después de la visita de la Presidenta las acciones aéreas y terrestres del Grupo de Operaciones Especiales de Sinaloa lograron asegurar armas de alto poder, artefactos explosivos improvisados, granadas, municiones y vehículos y detuvo a 14 personas presuntamente generadoras de violencia. ¿Se está efectuando la correcta valoración de riesgos en los puntos que toca la agenda presidencial?