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"La vida de acuerdo a mí"

"Si tuviera una hija"

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05/02/2019 07:37

    Si yo tuviera una hija, como cualquier madre, quisiera que siempre se sintiera amada. Quisiera que siempre estuviera a salvo; que siempre recuerde que es hermosa por dentro y por fuera y que no tenga miedo de salir a la calle o de ser ella misma.

    Si yo tuviera una hija, me gustaría no tener que advertirle de lo que pasa allá afuera, en el “mundo real”, donde a las mujeres las secuestran saliendo del metro para prostituirlas en contra de su voluntad o traficar sus órganos; donde las acorralan en callejones oscuros y poco vigilados para violentar sus cuerpos; donde las comparan unas con otras y les dicen que por la forma en la que se ven o hablan, no valen lo mismo.

    Entre el 1 y el 7 de febrero, en Estados Unidos se conmemora la semana de la concientización de los desórdenes alimenticios. Son siete días de educar a la población sobre la complejidad de condiciones como anorexia, bulimia y el trastorno del apetito desenfrenado; cómo detectarlas y ayudar a quienes las padecen.

    Esta misma semana, han llovido en las redes sociales los testimonios de mujeres residentes de la capital mexicana, que comparten historias de horror, donde temieron por sus vidas al usar el transporte público o simplemente caminar por sus barrios.

    Si yo tuviera una hija, ¿qué le diría sobre esto? “Ni modo, asi es la vida, mejor irnos acostumbrando”. “Compra un gas pimienta, o un paralizador, aunque te pueden meter a la cárcel por usarlos”. ¿Tendría que explicarle que la traje a este mundo para que siempre mire por encima del hombro, sospechando de todo y de todos, o para que pase horas cada día contemplándose al espejo, preguntándose si algún día alguien podría quererla?

    Si yo tuviera una hija, tendría que vivir con el pánico de que pudiera ser lastimada. Pasaría mis días temiendo por el bienestar de su cuerpo, de su autoestima y de su corazón. Tendría rencor hacia la sociedad que la condenó el segundo en el que nació solo por los genitales que le tocaron. Y el día que se graduara de la preparatoria o de la universidad, y dejara el confort del lecho materno, como todos haremos inevitablemente, nunca dejaría de protegerla a distancia y de rezar por ella, aunque a duras penas crea en Dios.

    Pero si yo tuviera una hija, estaría orgullosa de poder decirle que las cosas están cambiando, porque hay mujeres valientes que están luchando para que así sea. Que salen a la calle a gritar sin pudor que nos están matando; que velan por la seguridad de otras que caminan solas y que protestan por sus derechos laborales y reproductivos. Que hay mujeres que no se callan y dicen que son preciosas aunque otros les griten en la cara que son feas. Que hay mujeres que se sacrifican hoy para que ella no tenga que hacerlo mañana.

    Si yo tuviera una hija, la educaría para creer en sí misma, más que en ninguna otra cosa. Le diría que es fuerte, que es inteligente, que es importante, que es capaz. Le diría que si es paciente, perseverante y visionaria, puede cambiar al mundo.

    Le metería en la cabeza que las mujeres reales no son ni flacas, ni gordas, ni sensuales ni modestas, si no lo que a ellas se les antoje. Le enseñaría del feminismo, esta idea radical de que las mujeres también son personas.

    No tengo una hija, no se si la tendré nunca, pero soy mujer. Todo (o casi todo) lo que le diría yo a mi primogénita, si existiera, me lo dijeron a mí mientras crecía. Y lo que no me dijeron mis padres, me lo dicen ahora mis amigas o mis profesoras. Me lo digo yo a mí misma.

    Me recuerdo que conozco a sobrevivientes de infidelidades, de violencia doméstica, de violación, acoso, anorexia, bulimia, enfermedades de transmisión sexual y hasta autolesión. Cuando tengo miedo, que es seguido, me repito hasta el cansancio que las mujeres somos fuertes como huracanes.

    Si yo tuviera una hija, le diría que es normal sentirse abrumada; sentir que muchos quieren herirla (lamentablemente, las pruebas abundan). Pero más que cualquier otra cosa, le diría que al contrario de lo que famosamente predicó el escritor Oscar Wilde, como mujer merece no solo ser amada, merece ser entendida. Y dedicaría mi vida a intentarlo. 

     

    alessandra_santamaria@hotmail.com

    Twitter: @Aless_SaLo