Sinaloa: guerra y conflicto electoral
Efecto de narcoviolencia en el voto

OBSERVATORIO
06/04/2026 04:02
    ¿Qué aprendimos en cuestión cívica en medio de fuegos cruzados entre delincuentes o entre éstos y la fuerza del Gobierno? ¿Al fin utilizaremos el voto como el arma de los pacíficos para restablecer libertades, derechos y vida digna?

    Después del asueto de Semana Mayor que atestó las playas y lugares de recreación de Sinaloa, la tensa y tal vez efímera calma alcanzada por ciudadanos ávidos en reinstalar sus vidas normales la volverán a interrumpir los políticos de todos los partidos que entrarán a la fase anticipada pero decisiva que los pondrá o no en la boleta electoral el primer domingo de junio del año próximo. En los dos frentes, uno que es el fuego amigo intramuros y otro frontal entre organizaciones rivales que buscan el poder público, vienen batallas intensas sin tregua ni cuartel.

    A pesar de la beligerancia preelectoral que anuncia episodios atroces, lo interesante está en que según sea la salud de estos procesos internos o entre rivales políticos podremos conocer de antemano si la democracia mexicana, la sinaloense en particular, está sana o enferma. En el caso local el diagnóstico revelará la dimensión del impacto de la violencia por la narcoguerra de 19 meses, tanto en la participación ciudadana como en los actores y factores que pretenden el voto popular.

    La elección de 6 de junio de 2027 operará como laboratorio social que hará posible saber de los daños causados en materia democrática en el contexto de afectaciones generalizadas en la salud mental debido a pérdida de vidas humanas, deterioro de la confianza en las instituciones y mermas en el patrimonio familiar construido durante décadas de esfuerzos. A los sinaloenses, sea en lo personal, familiar o colectivo, nos ha perjudicado el golpe que sobrevino por la confrontación al seno del Cártel de Sinaloa.

    Es probable que las dificultades unánimes detonadas por el choque entre los hijos de Ismael “El Mayo” Zambada y los de Joquín “El Chapo” Guzmán den pauta a la reconfiguración electiva con el voto inteligente que en los momentos previos a ser emitido desate reflexiones que definan destino antes que ponderar militancias o intereses y manipulaciones. La madurez sufragante que quizás maniobró en 2018 para poner a la izquierda política frente al timón del País buscando alternancias como balsas de salvación en medio de la zozobra nacional.

    Lo que suceda en Sinaloa y aún en el preludio que dice que Morena retendrá los principales cargos a elegir deberá ser, pasa lo que pase, un estudio profundo del comportamiento social frente a las adversidades agravadas por la narcoguerra. ¿Qué aprendimos en cuestión cívica en medio de fuegos cruzados entre delincuentes o entre éstos y la fuerza del Gobierno? ¿Al fin utilizaremos el voto como el arma de los pacíficos para restablecer libertades, derechos y vida digna?

    Las respuestas dependerán de la voluntad y aptitud que muestren los partidos y sus aspirantes a la Gubernatura, alcaldías y diputaciones federales y locales, en lo concerniente a acoplarse a un nuevo modo de seducir el sufragio ya que todos salen raspados si ponemos bajo análisis la actual crisis de la seguridad pública. Al Movimiento Regeneración Nacional le explotó en las manos el modelo de “abrazos, no balazos”; al Partido Revolucionario Institucional le corresponde el hecho de haber institucionalizado la narcopolítica durante la época de la dictadura perfecta, mientras que Acción Nacional declaró aquellas narcoguerras donde favoreció a un grupo criminal y combatió a los otros.

    Hoy estamos certificando los sinaloenses que procedemos a adaptar las coyunturas a nuestros propósitos de retomar paulatinamente los espacios y decisiones que nos pertenecen. El inusitado éxodo de Semana Mayor hacia los lugares de diversión y esparcimiento sentará precedente en derrama económica y relax no obstante que la delincuencia prosigue con sus ajustes de cuentas.

    Puede ser que estos días algún germen reivindicatorio anidó en masas humanas que ante el embrujo de las olas del mar, el murmullo pacificador de los ríos, o la calma de ciudades despobladas y desmotorizadas, decidieron que el bullicio de la música, el pregón de las vendimias y el silencio intrínseco acallaran el estruendo de balas y explosivos. Esa parafernalia festiva que motiva la introspección que desaloja arredros e instala arrojos.

    Este cambio de actitud, donde la gente transmuta del miedo a la resiliencia, podría inducir una forma diferente de sufragar, de procesar la oferta política y desistir de prebendas o cantos de sirenas. Y entonces, cuando los maleantes creían que nos habíamos rendido, los ciudadanos mostremos que solamente estábamos rearmando los arsenales de la lid democrática que nos permitieran recuperar a Sinaloa.

    Reverso

    Después de estos días de asueto,

    El presente reclama la audacia,

    De hacer de Sinaloa el gueto,

    De paz a través de la democracia.

    El paro nacional

    Podrá el Gobierno argüir que hay otras motivaciones de fondo en el paro al que convocó hoy en todo el País el Frente Nacional por el Rescate del Campo Mexicano, sin embargo, también existe la problemática que los sectores inconformes demandan solucionar y que en el caso Sinaloa son el pago de apoyos atrasados en cosechas, creación de una financiera de desarrollo con créditos accesibles y un esquema de comercialización de granos con precios de garantía que permita que el maíz sinaloense sea rentable. Esperemos que se llegue a acuerdos antes o durante la movilización que involucra también a la Asociación Nacional de Transportistas que exige seguridad en carreteras para detener las extorsiones y robos.