Sinaloa, trofeo de caza de partidos
El PRI vocifera y MC trae sensatez
Con el Partido Revolucionario Institucional víctima de un cuadro grave de amnesia que olvida décadas de narcopolítica en sus gobiernos, y Movimiento Ciudadano que con la posición más prudente llama a no aprovecharse del tema con discursos simples y reduccionistas que estigmatizan a Sinaloa con una realidad vieja que afecta a todo México, Culiacán continuó siendo ayer temporada de patos para quienes apuntan las escopetas contra una sociedad que creen presa fácil pero acaban los cazadores cazándose ellos mismos.
Son las dos caras de la narrativa dantesca que no conforme con la demolición de uno de los pilares de la gobernabilidad sinaloense le apuesta a derruir el edificio constitucional entero porque en lugar de preocuparles el sufrimiento de toda una sociedad, lo que los mueve es la zafra de votos así sean los rastrojos reservados para el placer de los eternamente perversos. Cuando deberían traer esperanza, lo que ofrecen a raudales es mayor caos añadido a la devastación institucional.
Los priistas han asumido que para ellos es cuestión de prolongación de vida o de muerte súbita en política la situación que enfrenta Sinaloa a raíz de acusaciones que el Departamento de Justicia de Estados Unidos enderezó contra el Gobernador y Alcalde de Culiacán con licencias, Rubén Rocha Moya y Juan de Dios Gámez Mendívil, y otros funcionarios en activo o en condición de ex, aunque se están viendo mal los agoreros del tricolor al apostarle a que se encienda la pradera completa.
En la rueda de prensa de ayer cuyo objetivo consiste en agregarle leña a la hoguera de por sí incandescente, Paola Gárate saca sus mejores frases oportunistas al resumir que “en Sinaloa nos sentimos bien chingones, pero somos el primer estado en exportar narcopolíticos” e Irma Garmendia pide más cabezas colgadas en la plaza porque considera que el Estado actúa como protector de los acusados por Estados Unidos.
Por otra parte, apostándole más a la mesura que a la estridencia, la presencia ayer en la capital del estado del coordinador nacional de Movimiento Ciudadano, Jorge Álvarez Máynez, para instalar un grupo de acción con la premisa de “Sinaloa tiene futuro”, trajo un poco de agua fresca que enfría el sobrecalentamiento preelectoral que la Oposición propone. Dejó la sensata reflexión de que toda esa terminología que gira en torno de la narcopolítica le parece “odiosa, enfadosa”, porque no se trata nada más de Rubén Rocha Moya sino también “del que está de Embajador en España, de lo que ha sucedido durante muchos años por las omisiones de los que se dan golpes de pecho y de pureza; es una situación compleja la que nos ha traído a este punto”.
“No es sólo Sinaloa. No es un problema aislado aquí que no se refleje en otras partes del País y por eso creo que hay que ser respetuosos del pueblo de Sinaloa, de la cultura de Sinaloa, del momento que se atraviesa, del dolor de las personas que no se puede instrumentalizar como asunto político-electoral”, consideró quien fue candidato naranja en la elección presidencial de 2024.
En tal panorama la opinión pública preguntará en qué momento el PRI hará el indispensable repaso de su propia historia en la cual la aberrante fusión de crimen y gobierno fue visible y cínica frente a sinaloenses de bien, con capos que se paseaban abrazados con gobernadores y las maletas de dólares que llegaban a los despachos de éstos mientras miles de vidas les eran arrebatadas a inocentes. Para parecer confiables, los miembros de la cúpula priista tendrían que recordar los agravios que Sinaloa nunca olvidará, si es que en realidad proponen un presente de paz y legalidad.
La ingobernabilidad como credo partidista constituye profanación a la ilusión popular por salir de esta crisis con un proyecto de Sinaloa que desde la acción social edifique el monumento a la resistencia y determine el edicto del nunca más la barbarie. Para que ello ocurra, los partidos y los oportunistas deben dejar de concebir a la tierra de los once ríos como territorio de caza y pesca y olvidar esa propuesta de la violencia política que empeora la atrocidad del crimen.
Al parecer Movimiento Ciudadano empezó a darle al caso Sinaloa el sesgo de la participación ciudadana indicando la agenda a seguir, con la integración de liderazgos como los de Enrique Riveros, Edna Fong, Mirna Nereida Medina, Carlos Lim y Daniel Blanco en el Consejo Consultivo “Pensemos en México: Capítulo Sinaloa”. Y el PRI no entiende que no entendió las reprimendas dadas por los electores en 2021 y 2024, en rechazo a la postura camorrista que presenta.
A lo recóndito de esta zanja,
Del Sinaloa de fétidos lodos,
El PRI propone echarnos a todos,
Incluso a la cordura naranja.
En la encrucijada de ser opción que avale la mayoría electoral o seguir siendo la chiquillada que cacha migajas de poder, los partidos de Oposición deben intentar la medición de escenarios y el cálculo de oportunidades quitándose la venda irascible que les evita ver la mugre en la pezuña propia y sobredimensionar la suciedad en la uña ajena. Todos tienen la cola sucia por la narcopolítica y el hecho de ocultarla no necesariamente la invisibiliza en la memoria social. La entelequia del sufragio corrigiéndolo todo hoy es más utopía debido a la partidocracia hipócrita.