Sufragio

06/05/2026 04:00
    Estas elecciones intermedias serán un referéndum para saber si el País sigue avanzando por la senda del progreso con bienestar para todos, o se da un retroceso a los tiempos en que solo se gobernaba para favorecer a las élites privilegiadas. También sabremos si la defensa de la soberanía continuará siendo un pilar de nuestra Constitución o será mancillada como letra muerta.

    No faltan noticias amarillistas, difundidas por nuestros vecinos del Norte, tratando de ocultar la flagrante violación a nuestra soberanía nacional, a propósito del caso de los agentes de la CIA, quienes, probado está, hacían trabajo de espionaje en el estado de Chihuahua, donde andaban “como Pedro por su casa”, como si estuvieran en su propio territorio.

    Los gobiernos panistas se han caracterizado por ser proclives a permitir que agentes extranjeros violen nuestro territorio nacional. Recordemos lo que sucedió durante el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, con la operación “Rápido y Furioso”, aún fresca en nuestra memoria, cuando se permitió que agentes de los Estados Unidos introdujeran armas, supuestamente con una clave, que hicieron llegar a manos de la delincuencia. Según ellos, con esa clave se iba a poder rastrear y detener a los delincuentes. Lo cierto es que esa operación resultó un rotundo fracaso y esas armas sólo sirvieron para aumentar la violencia en distintas regiones del País.

    Lamentablemente, de los gobiernos de derecha no podemos esperar otra cosa que no sea la entrega de nuestra soberanía nacional a los intereses externos. Tienen una visión errónea e interiorizada de subordinación a las élites económicas y políticas extranjeras, a las cuales, desde tiempos de Maximiliano de Habsburgo, acuden solícitos para que, desde el extranjero, se resuelvan los problemas nacionales. Así piensan y así actúan desgraciadamente los conservadores cuando llegan al poder. Pero el pueblo es soberanista por instinto y reprueba este proceder de los políticos conservadores que, en lugar de hacer respetar la Constitución y sus leyes, se vuelven entreguistas y, en casos extremos, hasta antipatriotas.

    Por eso decimos, plenamente convencidos, que la derecha en este País no tiene futuro. Lo vamos a ver en la elección del 2027, para no ir muy lejos. Estas elecciones intermedias serán un referéndum para saber si el País sigue avanzando por la senda del progreso con bienestar para todos, o se da un retroceso a los tiempos en que solo se gobernaba para favorecer a las élites privilegiadas. También sabremos si la defensa de la soberanía continuará siendo un pilar de nuestra Constitución o será mancillada como letra muerta.

    En este País se ha avanzado a grandes pasos en la conciencia de los ciudadanos, y este hecho da certidumbre a lo que afirmamos: los partidos tradicionales van a tener problemas para retener su registro, porque el electorado sigue firme en votar por el partido Morena, que sigue siendo, pese a algunos tropiezos y malas decisiones tomadas por algunos funcionarios que se “marean” con el poder, un sólido baluarte para que los programas sociales lleguen al pueblo.

    Los ciudadanos van a cobrar a buen precio los agravios que han recibido de los partidos de derecha. Lo veremos en toda su dimensión en el 2027. De esa debacle no se salvan ni yendo a bailar a Chalma. Los ciudadanos no olvidan y tienen memoria política.

    En este País se ha abusado mucho del pueblo, al que se acude en tiempos electorales, pero se olvida en tiempos normales. Así es que nada más oportuno que la elección del 2027, para que los ciudadanos de a pie marquen la diferencia en la elección federal en favor de su causa, para que nunca más sean los grandes mancillados en este gran país. Los pueblos deben vigilar a sus representantes y exigir que, quienes resulten electos, incluyan en sus programas de gobierno los candentes problemas sociales. La voluntad popular debe ser respetada como un imperativo inamovible.

    La democracia llegó para quedarse en bien del pueblo.

    La elección de 2027 se proyecta como un referendo histórico, que va a establecer un hito entre un antes y un después, no lo olvidemos. Los ciudadanos están muy conscientes de que es la oportunidad histórica para consolidar la democracia en el País. Los ciudadanos están muy despiertos y, a la hora de depositar su sufragio en las urnas, tienen muy claro el rumbo que debe seguir México, en eso no titubean, más bien tienen claridad plena y lo van a demostrar de manera contundente. Los gobernantes, igualmente, deben asumir que fueron electos para cumplir al pie de la letra la voluntad popular, el buen gobernante gobierna para servir cabalmente a su pueblo.

    Las elecciones de 2027 van a definir cómo va a quedar conformado el nuevo Poder Ejecutivo y, sobre todo, demostrará que el pueblo sabe ejercer la democracia sin medias tintas.