¿Cómo mantener el pago de nuestro recibo de luz dentro de rangos aceptables, e incluso bajos, durante una temporada en la que el calor nos obliga a utilizar más energía eléctrica? Existe un umbral que posiblemente muchos desconocemos, pero que determina si nuestros pagos permanecen bajo control o aumentan de manera considerable. Conocerlo y vigilarlo puede marcar una diferencia importante en nuestra economía familiar.
En la entrega anterior presentamos algunas medidas para mejorar la eficiencia energética de nuestros hogares. Ahora queremos discutir cómo mantenernos dentro de los rangos de menor costo de las tarifas de consumo eléctrico de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
La idea central es sencilla, existe un límite de consumo que no debemos rebasar si queremos evitar incrementos importantes en el costo de la energía.
Sinaloa cuenta con la tarifa 1F debido a las altas temperaturas del verano, esta tarifa opera mediante distintos rangos de consumo. Mensualmente, estos consumos se clasifican como “bajo” (0 a 300 kW/h), “intermedio bajo” (301 a 1200 kW/h), “intermedio alto” (1201 a 2500 kW/h) y “excedente” (2501 kW/h en adelante).
Los costos asociados a cada rango son diferentes. Mientras que el consumo bajo tiene un costo aproximado de 0.839 pesos por kW/h y el intermedio bajo de 1.039 pesos, el consumo intermedio alto alcanza 2.526 pesos por kW/h, aproximadamente 200 por ciento más que la tarifa baja.
Esto significa pasar de pagar alrededor de 251 pesos mensuales por 300 kW/h a más de 3 mil pesos al superar los 1,200 kW/h. Por ello, resulta importante revisar el recibo e identificar en qué rango de consumo nos encontramos.
Más aún, si rebasamos ciertos límites de consumo podemos perder temporalmente los beneficios de esta tarifa subsidiada, con consecuencias importantes en los pagos futuros del servicio eléctrico.
En consecuencia, uno de los objetivos principales es evitar rebasar el umbral de 1,200 kW/h mensuales o aproximadamente 2,400 kW/h bimestrales. Ese es el número que debemos recordar.
¿Cómo lograrlo? Empecemos por determinar dónde nos ubicamos actualmente. Para ello basta con revisar el último recibo de la CFE. Ahí aparece el gasto histórico registrado durante los últimos años, así como el promedio mensual o bimestral de consumo. Si no cuenta con el recibo impreso, puede instalar la aplicación “CFE Contigo”, donde encontrará esta información de manera inmediata.
Voy a analizar el mío como ejemplo, aunque este procedimiento puede replicarse directamente en cualquier hogar. Vamos a enfocarnos en el historial de consumo desplegado en la parte inferior del recibo, donde se muestra el total de kW/h consumidos durante cada periodo.
Seguramente, de manera similar a muchos hogares sinaloenses, mi consumo comienza a incrementarse desde mayo hasta alcanzar un máximo entre septiembre y octubre. Durante esos meses el gasto eléctrico puede multiplicarse por cuatro respecto a los primeros meses del año, para posteriormente disminuir nuevamente durante el invierno.
En mi caso, el pico máximo alcanzó aproximadamente 650 kW/h mensuales. Aunque este valor me mantiene lejos del umbral crítico de 1,200 kW/h, todavía me ubica dentro de la categoría de consumo “intermedio bajo”, cuyo costo es aproximadamente 23 por ciento mayor que el de la tarifa “baja”. En otras palabras, si pudiera reducir mi consumo en 351 kW/h mensuales, accedería al nivel tarifario menor.
Por lo tanto, la estrategia no consiste necesariamente en eliminar el uso de aparatos eléctricos, sino en mantenernos dentro de los rangos de menor costo definidos por el tabulador.
El objetivo es vigilar nuestro historial de consumo y evitar acercarnos al umbral de los 1,200 kW/h. De esta forma podremos mantener pagos razonables y previsibles durante la temporada de calor.
¿Cómo mantenernos por debajo de este umbral? Algunas medidas sencillas incluyen limpiar periódicamente el techo para mejorar la reflexión de la radiación solar, establecer horarios de uso para el aire acondicionado y evitar mantenerlo encendido sin necesidad. Si está dentro de sus posibilidades, considere sustituir equipos antiguos por modelos inverter, utilizar impermeabilizantes de alta reflectancia y desconectar aparatos electrónicos que consumen energía aun cuando no se utilizan.
En conclusión, existe un umbral que debemos vigilar: 1,200 kW/h mensuales. Mantenernos por debajo de este valor nos permite conservar costos razonables y evitar tarifas considerablemente más altas. Pero también debemos recordar que el consumo eléctrico no es únicamente una decisión individual. Cada esfuerzo por utilizar la energía de manera eficiente contribuye a reducir la presión sobre la red eléctrica y sobre los recursos que hacen posible la generación de la energía que utilizamos todos los días.