La expresión que titula esta columna se utiliza frecuentemente en nuestra vida para indicar que hay que saber actuar con tacto, astucia, diplomacia e ingenio para triunfar en las relaciones que entablamos durante nuestro camino.
Curiosamente, es la única ocasión en que se alaba el actuar por el lado izquierdo, que tradicionalmente significa lo torcido, malvado y siniestro. De hecho, en latín, la destra (derecha) es la diestra y la sinistra (izquierda), la siniestra.
En la antigüedad, los malos augurios siempre se propagaban por la izquierda; además, en las imágenes y pinturas del infierno, las filas de condenados transitan por la izquierda. Aún más, el levantarse con el pie izquierdo es señal de mala suerte, y, si se quiere despreciar a una persona, se dice que es un cero a la izquierda.
No obstante, parece ser que la expresión afortunada de tener mano izquierda proviene del argot taurino, pues la muleta se maneja con la izquierda para torear. Empero, otras personas se inclinan porque la expresión provenga del mundo ecuestre, puesto que las riendas se llevan en la mano izquierda para guiar y controlar al caballo.
Otras fuentes opinan que la expresión tiene su origen en el manejo de la espada, pues cuando se entablaban duelos era común llevar una daga en la mano izquierda para parar o eludir más fácilmente los ataques del contrincante, ya que una daga es más dúctil que una larga espada.
Asimismo, otras opiniones se inclinan hacia la práctica del laúd o la guitarra, ya que tradicionalmente la mano derecha se ocupa de rasguear o pulsar las cuerdas, mientras que la mano izquierda es la que controla las pisadas de los tonos (aunque también hay guitarras para zurdos).
¿Tengo mano izquierda? ¿Sé manejar con prudencia los problemas, dificultades y conflictos?