Tiempo a las artes

EL OCTAVO DÍA
18/10/2026 04:02
    Inicia el Festival Cultural Sinaloa, el de Mazatlán e incluso una milagrosa feria del libro en Concordia. Pasadas un poco las inclemencias del dios Apolo podremos entregarnos con más templanza a la contemplación estética de la creación imaginativa

    Como no llegó el huracán Simon ni sus lluvias, este año no nos tocó ver las consabidas fotos de nuestros dirigentes, vestidos en ropa formal, con el agua a la rodilla o la cinturas, de visita en nuestras cada vez más inevitables inundaciones.

    Y hasta dicho gesto hubiera coincidido con la oleada de destapes -y golpes bajo la mesa- que son parte del folclore al empezar a correrse rumores y anticipo de campañas de elección popular.

    Ya hemos visto a algunos actores políticos anunciar sus intenciones. Uno se pregunta si con una sonrisa van a gobernar y dominar el infierno social que estamos viviendo, mientras sus emocionados seguidores parecen echarles incienso virtual.

    Pero pasemos a un asunto social más luminoso y menos sinuoso.

    Viene ya el cambio de clima y con él, la temporada de las Artes.

    Inicia el Festival Cultural Sinaloa, el de Mazatlán e incluso una milagrosa feria del libro en Concordia.

    Pasadas un poco las inclemencias del dios Apolo podremos entregarnos con más templanza a la contemplación estética de la creación imaginativa.

    Va aquí una reflexión sobre el proceso psíquico y motriz que nos genera esa intensa revolución del pensamiento.

    Una persona que goza y practica el arte es un ser de dos identidades. Hay dos personas dentro de uno y siempre es mejor encauzar esa dualidad.

    Cuando el artista se retira o hace caso omiso a su realidad inmediata, busca conciliar ambas tempestades que brotan dentro de sí mismo. Eso aviva el fuego de la creación. Es como un momento de luz, un día entre dos noches o una espada que corta de tajo la penumbra.

    El pintor crea un objeto físico con continuidad en la mente y el espacio.

    El músico crea atmósferas y seduce la imaginación por caminos insospechados para quien la escucha.

    El escritor es un ser sobrenatural constantemente conectado a una realidad que no es de este mundo a través de la palabra y las ideas. El cineasta logra conjurar a todas las seis otra artes juntas: por eso se la llama El Séptimo Arte.

    La danza no es fugaz: antes de las otras artes, somos cuerpos en movimiento.

    El cantante es una mente en estado de sitio asolada por realidades, demonios personales, demonios impersonales, criaturas inexistentes que insisten en estar presentes. Luz artificial. O mejor aún, una moderna lámpara incandescente, que al frotarse y quemarse, hace aparecer al genio.

    Toda ópera y toda vida debe ser como un enamoramiento. Empezar de manera inesperada y, si se puede, que nunca termine.

    Ángela Peralta sigue cantando aunque su voz no se escuche y su música está en donde quiera que una mujer mazatleca cante libre y sin más límites que los de su disciplina.

    Estado de gracia, estado de comunión. “Ama el arte dentro de ti y no a ti dentro del arte”, decía Stanislavsky... hay cosas que nunca va a entender el pensamiento lógico y binario, ya no hay que tratar de convencer a gente que tiene mas funciones en su celular que en su cerebro.

    Un artista que explica su obra es como un mago que revela su truco: este texto es una invitación y una provocación.

    Dentro de la revelación personal que da apreciar un espectáculo cultural o intentar aprender a ejercerlo nos aguardan gratas sorpresas.

    Salga a la calle con precauciones a un evento artístico o métase a un libro: llene su vida de esa esencia que antes ha nutrido a las verdaderas almas inmortales y les ha permitido sobrevivir el embate de los siglos y la a veces tan atroz irrealidad cotidiana.