Transparencia en Sinaloa no es pleito
Retomar acuerdos a través del diálogo

OBSERVATORIO
22/05/2026 04:01
    Seguramente a Rocha Moya lo que menos le interesa hoy es que se le realicen ajustes a la Ley de Transparencia que, insistimos, guardó hasta el límite de los plazos la homologación para evitar el conflicto actual. Tampoco a la Presidenta Sheinbaum le significaría crisis de Estado la posibilidad de que en Sinaloa le den una afinadita a lo que quedó del Sistema Nacional de Transparencia, reducido a letra muerta por el ex Presidente Andrés Manuel López Obrador.

    Una reunión realizada el martes en el Congreso del Estado, y convocada un día antes con obvia premura, duró lo que tarda en aparecer la diferencia de posturas respecto a la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública para el Estado de Sinaloa que estando en funciones como Gobernador envió Rubén Rocha Moya el 21 de abril a la 65 Legislatura local. Tema controversial que le da seguimiento a la norma federal en la materia, revivió la exigencia de un órgano de rendición de cuentas operado y vigilado por la ciudadanía.

    Dos factores maniobraron para que la mesa de diálogo se levantara igual que como fue instalada: sin acuerdos. Al Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara, Diputado Rodolfo Valenzuela Sánchez, le faltó tacto político para abrir expectativas de intervención cívica, y a las organizaciones de la sociedad les sobró indignación y reclamos subiéndolas al mismo nivel de la ofuscación que el Parlamento también mostró. Aquello que bien pudo ser tablado para la coordinación malamente acabó siendo ring de confrontación.

    A este tipo encuentros las partes deben acudir dispuestas a tolerarse unas a otras sin cancelar posibilidades intermedias que sean en favor del acceso a la información y combate a la corrupción. De antemano son olfateadas las desavenencias y era previsible que en un primer choque de intereses nada bueno iba a salir de entre legisladores acorralados en la encrucijada de cumplirle al pueblo o atender la orden de la Presidenta Claudia Sheinbam para derribar por completo la transparencia, y colectivos contagiados por la irascibilidad propia de un Sinaloa al garete.

    Las dos partes del diferendo sabían a qué iban. Valenzuela Sánchez llevaba la estrategia de ofrecer ajustes mínimos a lo que llaman “Ley Rocha”, que en realidad es la “Ley Sheinbaum” sobre todo en lo referente al órgano garante cuyo cordón umbilical está ligado al Gobierno. Las organizaciones pro transparencia acudieron preparadas con cartulinas y consignas que desdibujaron la inteligencia e ideas tan indispensables para librar este tipo de batallas.

    Después de que tronó el simulacro de encuentro para los consensos, la Junta de Coordinación Política deberá proceder a restaurar el diálogo y escuchar a la sociedad civil, aquella que al margen de apetitos políticos o que ve en Rocha al árbol caído del cual se puede hacer leña, sí representa la larga lucha que instaló la transparencia en 2002 y en 2024 la Cuarta Transformación se la pasó por el arco del triunfo.

    Podría ser posible, a pesar del contexto a ras de la ingobernabilidad y la coyuntura electoral que capitalizan algunos, de que haya puntos de convergencia en este tiempo donde se requieren grandes esfuerzos para rencauzar a Sinaloa hacia la estabilidad. La transparencia es puntal de toda acción pública porque provee de la confianza y credibilidad que en estos momentos le es a la estabilidad como manantial en el desierto.

    En la línea de la concertación existen nodos de diálogo que articulan redes en torno a lo esencial. Seguramente a Rocha Moya lo que menos le interesa hoy es que se le realicen ajustes a la Ley de Transparencia que, insistimos, guardó hasta el límite de los plazos la homologación para evitar el conflicto actual. Tampoco a la Presidenta Sheinbaum le significaría crisis de Estado la posibilidad de que en Sinaloa le den una afinadita a lo que quedó del Sistema Nacional de Transparencia, reducido a letra muerta por el ex Presidente Andrés Manuel López Obrador.

    Ojalá que el Congreso fortalezca el ejercicio de Parlamento Abierto, sin golpes por abajo ni encima de la mesas de ninguna de las partes inherentes. Salir peleados de un connato de diálogo no tiene por qué asumirse como ruptura sino como sobresalto que ayuda a reencarrilar los arreglos. A los diputados, al Gobernador con licencia y al régimen de la 4T les reconocería la historia la voluntad de enmienda para que Sinaloa tenga la Ley de Transparencia que merece.

    Veamos quién hace el primer guiño para el reencuentro, como en esos amores que desde la reyerta escalan a mejores pasiones. Por lo pronto ayer el Diputado Rodolfo Valenzuela alentó la disposición de enriquecer la Ley con aportaciones ciudadanas cancelando el ring y tendiendo tapetes de paz.

    Reverso

    Transparencia no es cosa de riña,

    Que los lleve a derribar la mesa,

    Porque unos piden agua de piña,

    Y a otros les gusta la de fresa.

    Alta tensión

    También en los usuarios del servicio de energía eléctrica se caldean los ánimos porque las altas temperatura de por sí mantienen de mal humor a cualquiera, no se diga los abusivos cobros que les llegan a familias que con un ventilador y dos focos en sus casas son requeridas a pagos hasta por 10 mil pesos. Sobre esto, la Gobernadora interina Yeraldine Bonilla dio a conocer ayer que hará gestiones ante la Secretaría de Hacienda para que el subsidio a la tarifa 1-F que se aplica en Sinaloa desde el 1 de mayo se pueda adelantar al 1 de abril a partir del 2027, porque el verano ya se anticipó varias semanas. Igual informó que en los casos ya expuestos la Comisión Federal de Electricidad instalará mesas de trabajo en los municipios para llegar a acuerdos sin suspenderles el suministro del fluido a los quejosos. Tenemos Gobernadora, sin duda.