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"PUERTO VIEJO"

"Un baby ..."

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06/05/2017 22:55

    Tiempos traen tiempos y en lo personal las circunstancias de la vida me han llevado a jugar el papel de papá de uno de mis nietos, nacido en el año 2010, lo cual me ha obligado a recordar viejas canciones infantiles y conocer toda la cartelera televisiva de caricaturas, entre otras cosas.
    En un momento dado pensé que también veríamos el programa de Chabelo, pero como que a los chamacos con chip moderno ya no les atrae tanto. El mío lo veía un rato y para pronto venía le petición de cambio de canal.
    Por supuesto, también estoy tratando de entender y ejecutar los juegos electrónicos que maneja la criatura, pero como que no me ha ido muy bien.
    En otro orden de ideas, en no pocas ocasiones me deja pasmado por la información que maneja, y en otras tantas, por los atinados razonamientos con los que enfrenta alguna orden paterna.
    Lo que yo ignoraba es que mi hijo pertenece a la llamada generación Alpha, en la cual han clasificado a los nacidos a partir de 2010, de lo cual me vine a enterar en la conferencia dictada por el maestro Rafael Gutiérrez Aladro, dentro del Congreso de Valores promovido por Noroeste y Universidad TecMilenio.
    Con claridad y entusiasmo Gutiérrez Aladro expuso al detalle las características de los individuos pertenecientes a la generación Alfa, todo lo cual me plantea varios retos que tengo que superar con el ánimo de que el choque generacional con mi pupilo no sea tan brusco; de entrada, un cambio en mi esquema mental, cosa que no será nada fácil a mis 65 calendarios.
    Ya me imagino en las que están metidos los papás tardíos; aquellos cincuentones o sexagenarios recientemente casados con mujer joven. Bueno, están pagando el costo de cortar en los umbrales del ocaso, una flor fresca.
    A consideración de sociólogos y profesionales de la mercadotecnia los miembros de la generación Alfa son aldeanos digitales; son gente que arribó al mundo con un teléfono inteligente bajo el brazo y captado por el médico en una “selfi” a la hora de ser parido.
    Traen otras inquietudes de juego, como por ejemplo los socorridos legos y por supuesto, los contenidos en tabletas electrónicas, en las cuales, por cierto, soy fácilmente superado por la habilidad infantil.
    Nuevos usos y costumbres que me llevan a pensar en la necesaria búsqueda de equilibrios para atajar la nociva adicción a la diversidad de herramientas digitales.
    La perniciosa adicción será uno de los grandes retos para los aldeanos digitales y sus padres; la  que conduce al sedentarismo, que aunado al mal comer, acarrea un sinfín de enfermedades reales, no virtuales.
    Por otro lado, también nos dicen que esta nueva generación, descendiente en su mayoría de los llamados Millenials (1979-1996), que ya da sus primeros pasos en el sistema escolar básico, será más estudiosa y con un mayor desarrollo de la inteligencia. Sin lugar a dudas contarán con mayores medios para llegar a las fuentes del conocimiento, lo cual también les abre la posibilidad de alcanzar la preparación profesional en edades tempranas.
    Lo anterior me agrada, pero no deja de doblegar mi convicción de que continuará siendo necesaria la presencia paterna para que el pronóstico se cumpla. Serán muy Alfas, pero nunca estará por demás el consejo de la experiencia y el control de la rienda por parte de sus padres o de quien juegue tan trascendental papel.
    Coincido con la afirmación de los expertos, en el sentido de que los Alfas serán gente que le apostará mucho a la movilidad, que no estará amarrada al sentimentalismo familiar o por el terruño. De hecho ya lo vemos con los Millenials, quienes a través de las redes sociales se promocionan laboralmente a nivel global, aunque por otro lado, también tienen ya la opción de trabajar o de estudiar desde su lugar de residencia.
    Otro pronóstico más en torno al destino, que se dice, tendrán los Alfas, es que serán materialistas y centrados en la tecnología, y que por lo tanto, manifestarán una menor disposición hacia las creencias religiosas, lo cual suena como herencia lógica, ya que su generación inmediata se ha encauzado por ese sendero.
    Y bueno, lo citado son tan solo algunas de las muchas predicciones acerca del comportamiento de los Alfas. Una generación que puede romper más esquemas, social y laboralmente, que los rotos por los millenials, siempre y cuando, empresa y gobierno estén dispuestos a corresponder a sus exigencias.
    Un baby boomer soy, sin lugar a dudas, con mayores motivos para procurar la renovación constante ¡Buen día!