Andrés Ruiz Tarazona, licenciado en Derecho, además de profesor de Historia y Estética de la Música, publicó en 1974 una obra sobre Johannes Brahms, que subtituló: “Un poeta solitario”.
Al término de la introducción, señaló: “Brahms es una personalidad musical de primer orden, un fuerte temperamento poético que encontró en unas estructuras de gran solidez el cauce idóneo para fijar su mensaje. Y este mensaje de deslumbrante belleza, encerrado en las formas más puras y tradicionales del pasado, alimenta todavía el espíritu de millones de hombres en el desquiciado mundo de hoy”.
Es común escuchar que Brahms compuso la Tercera Sinfonía en Viena. Su musa fue la cantante Hermonia Spies, quien le sugirió pasar el verano en Weisbaden. Hans Richter fue el director en el estreno y la calificó con el mote de: “Heroica”, el 2 de diciembre de 1883, pues se decía que Brahms continuaba el legado de Beethoven e, incluso, se esperaba que compusiera una décima sinfonía. Habrá que apuntar a estas comparaciones, que el primer movimiento de ambas sinfonías terceras, se titula “Allegro con brío”.
Toda la sinfonía es excelsa, pero el movimiento que Pirfano recomendó escuchar en el capítulo 11 del libro “Inteligencia musical”, es el tercero, Poco allegretto, con un tema melancólico: “sobre un acompañamiento orquestal ondulante que recuerda al vaivén de las mareas, se abre paso una melodía tierna y apasionada”.
Brahms se enamoró muchas veces, pero nunca contrajo matrimonio. Entre sus idílicos amores se cuenta a Clara Schumann, en vida de Robert y después de su muerte, a los 46 años.
El mismo Brahms explicó su manera de componer: “Mozart estaba en lo cierto cuando habló de un estado de ensueño o un sueño vivido. Entonces es cuando las ideas afluyen con mayor facilidad”.
¿Disfruto la poesía musical?