En las alineaciones ofensivas de un equipo de beisbol, el jugador que ocupa el cuarto turno, el denominado cuarto bat, también conocido en la jerga beisbolera como el cuarto tronco , carga con la responsabilidad de decidir los juegos en favor de su equipo, debido a sus habilidades para golpear la pelota; de él, se espera desde el batazo sencillo hasta el elevado de sacrificio al fondo de los jardines para producir carreras, y por supuesto, en él, también se finca la esperanza del toletazo decisivo de cuatro esquinas. En síntesis, el jugador clasificado como cuarto tolete (4T) debe distinguirse no solo por su poder para aporrear la bola, sino también, que lo consiga para producir carreras.

    En la página electrónica Fundamentos de Beisbol, dan la siguiente definición del también denominado por el excelente cronista radial José Ramón Flores, como el cuarto varilla: “Cuando se selecciona el cuarto bate de un equipo se deberá tomar las siguientes cualidades: bateador recio y seguro, particularmente en los momentos graves y de apuros, experto diagnosticador a ciencia cierta, tener gran habilidad en las bases y comprender de las delicadas situaciones del juego... En las emergencias es cuando más se espera de él, por tanto, deberá ser sereno, conocedor de las bolas malas, los strikes, saber meter al lanzador en un hoyo y así batearle con facilidad y a discreción...”

    Como se ve, el cuarto bat dentro de la ofensiva de un equipo de béisbol, es una pieza de vital importancia, pero además de las cualidades citadas en párrafos anteriores, hay que agregar que su actuación debe ser pensando en el beneficio del equipo y no solo para acumular cifras que le den altos porcentajes personales. Es decir, si se le ordena que procure batear de sacrificio debe hacerlo pensando en cumplir la instrucción recibida y olvidar que pierde la posibilidad de incrementar sus números de incogibles bateados.

    Bajo esas referencias, comento que Andrés Manuel en no pocas ocasiones, a través de videos, ha presumido que es un poderoso bateador, que sabe macanear la bola, habilidad que lo califica para ocupar la posición de cuarto bat dentro de cualquier equipo.

    Indiscutible que a sus poco más de 60 abriles, López Obrador tiene la habilidad de largar batazos profundos, sin embargo, hay dos aspectos que lo descalifican para ser el cuarto bat en la alineación mexicana.

    En un supuesto reporte de buscador de talentos, seguramente aparecería lo siguiente:

    1. El pelotero Andrés Manuel, durante las prácticas de bateo ha mostrado tener el poder suficiente para ser considerado como un sólido prospecto a contratar y eventualmente, llegar a instalarse en las Grandes Ligas.

    2. Al jugador se le ha dado seguimiento en el desarrollo de encuentros y se ha observado que batea muy bien, sin embargo, con gente en base falla a la hora de impulsar carreras, inclusive ante lanzadores débiles. En varias ocasiones se le ha visto tomar turno con casa llena, sin embargo, falla estrepitosamente y regresa a la caseta del equipo lanzando una y mil maldiciones, aduciendo que no fue su culpa el no producir carreras.

    3. Andrés Manuel, es un jugador que no se entrega al juego de conjunto y se dedica a procurar su lucimiento personal, amén de que no cuenta con la habilidad para incentivar el espíritu de equipo; por el contrario, alienta la división entre los jugadores.

    No hemos observado en él, intentos de cambio de actitud. De hecho, no escucha los consejos de sus “couchs”, por lo tanto, no se le puede calificar como jugador que pueda trascender, a pesar de sus notorias habilidades.

    Un prospecto más que no dará el ancho para desilusión de la fanaticada que le apostó a sus notables aptitudes, frustradas por sus malas actitudes ¡Buenos días!