Una nueva humanidad

ÉTHOS
06/04/2026 04:00
    Quienes creemos en la Resurrección de Cristo, recordó el Papa, tenemos una responsabilidad mayor de dar testimonio de una vida nueva.

    La Pascua, señaló el Papa León XIV, es el signo de una nueva humanidad, que ya no se rige por el egoísmo, el dinero o el poder, sino por la fuerza del amor.

    Subrayó: “La fuerza con la que Cristo resucitó no es violenta. Es semejante a la de un grano de trigo que, al marchitarse en la tierra, crece, se abre paso entre los terrones, brota y se convierte en una espiga dorada. Es aún más parecida a la de un corazón humano que, lastimado por una ofensa, rechaza el instinto de venganza y, lleno de bondad, reza por quien le ha ofendido”.

    Quienes creemos en la Resurrección de Cristo, recordó el Papa, tenemos una responsabilidad mayor de dar testimonio de una vida nueva: “Sí, la resurrección de Cristo es el comienzo de la nueva humanidad, es la entrada a la verdadera tierra prometida, donde reinan la justicia, la libertad y la paz, donde todos se reconocen como hermanos y hermanas, hijos del mismo Padre que es Amor, Vida y Luz”.

    Remarcó que los cristianos no ofrecemos un coherente testimonio de vida: “Nos estamos acostumbrando a la violencia, nos resignamos a ella y nos volvemos indiferentes. Indiferentes ante la muerte de miles de personas. Indiferentes ante las secuelas de odio y división que siembran los conflictos. Indiferentes ante las consecuencias económicas y sociales que estos desencadenan”.

    Invitó a que dejemos toda voluntad de dominio, de disputa o de poder: “La paz que Jesús nos entrega no es aquella que se limita a silenciar las armas, sino la que toca y transforma el corazón de cada uno de nosotros. ¡Convirtámonos a esa paz de Cristo! ¡Hagamos oír el grito de paz que brota del corazón!”

    ¿Vivo verdaderamente la Pascua?