Con este título, dedicó el escritor Alberto Ruy Sánchez un íntimo, sugestivo, evocador y provocador artículo en el suplemento 382 de “El Cultural”, del periódico La Razón, el sábado 17 de diciembre de 2022, a la poesía de Ana Belén López Pulido, escritora culiacanense radicada en Mazatlán para dedicarse a la docencia y promoción cultural, quien falleció este martes 14 de abril, habiendo nacido en 1961.
Su padre fue el fotógrafo Guillermo López Infante, quien era hijo de Rosario Infante Cruz, la hermana mayor del actor Pedro Infante, como narró Ana Belén en la colaboración “Dos Infantes en el Masin”, que escribió generosamente para que se publicara en la edición conmemorativa “Difocur ISIC 1975-2025 Cincuenta Años”, publicada por el Instituto Sinaloense de Cultura en septiembre de 2025.
Fue autora de varios libros de poesía: Alejándose avanza, Del barandal, Silencios, Retrato hablado, Ni visible ni palpable. Del primero de ellos, entresacamos algunas líneas:
“Cada día comienza más oscuro, termina más oscuro... hasta perderse en el delirio del olvido... Hay que cubrir su memoria con el lienzo blanco del recuerdo, porque el olvido huele a madera seca.
La ausencia crece como las noches de estos días, donde los sueños abrigan la última esperanza... cicatrices que los huracanes dejaron a lo lejos.
Siempre habrá un sueño dormido esperando el azul del cielo... los poros son los ojos del alma.
Una mirada llorosa, cargada de tiempo, que sube, que baja, se acerca, se aleja, cansada de tiempo... Nada, no puedo decir nada, cuando las hojas caen, la jacaranda se va, la tarde se vuelve más gris... Finalmente, el silencio se dio en mí.
Sin pedir ayuda, con la mirada dijo adiós. Como una manera de dar las gracias por todos los días de sol y agua”.
¿Expreso mi voz?