Viajero, torre y larva

ÉTHOS
25/09/2026 04:00
    Alberto Manguel afirmó que son tres metáforas posibles que el lector adopta. El viajero, que emprende infinidad de correrías a través de sus lecturas. Todo lector, dice, “es un Crusoe de sillón

    En columna anterior, citamos al escritor argentino Alberto Manguel en su libro “Una historia de la lectura”, como motivación e incentivo para disfrutar el placer de leer.

    Hoy, citamos otro libro de su autoría: El viajero, la torre y la larva. El lector como metáfora, donde escribió: “Somos criaturas lectoras, ingerimos palabras, estamos hechos de palabras, sabemos que las palabras son nuestro medio de estar en el mundo, y es a través de las palabras que identificamos nuestra realidad y a través de ellas que nos identificamos a nosotros mismos”.

    En este tríptico, Manguel afirmó que son tres metáforas posibles que el lector adopta. El viajero, que emprende infinidad de correrías a través de sus lecturas. Todo lector, dice, “es un Crusoe de sillón”.

    Con claridad afirmó que hay que leer para vivir, pero también vivir para leer. “Vivir es viajar a través del libro del mundo, y leer es abrirse camino por un libro, es vivir, viajar por el mundo mismo”.

    Agregó: “La metáfora del mundo como libro confirma de manera apropiada nuestra impresión de que el espacio que nos rodea tiene un significado y de que cada paisaje cuenta una historia, iluminando así el acto de la lectura con el sentido del desciframiento no sólo de las palabras que están sobre la página sino del mundo mismo. Mundo y texto, viaje y lectura, son imágenes concomitantes, fácilmente evocadas por la imaginación”.

    En cuanto a la torre, recordó a Montaigne encerrado en la torre de un castillo. Así, el lector conoce el mundo sin necesidad de viajar, porque realiza un viaje a su interior encerrado en su biblioteca.

    La larva, dejando toda metáfora negativa, alude al mundo extraño -para los demás- en que se introduce el lector.

    ¿Soy viajero, torre y larva?