EL TAXISTA ES UN SEÑOR DE TRAJE CON EL PELO COMPLETAMENTE BLANCO, DELGADO, con lentes y una conversación fluida en perfecto español, nos va explicando que el teatro es una de las más grandes aficiones del argentino, que hay 52 teatros, tiene el señor los ojos muy azules hasta les comentó quedito "parece profesor de Harvard". Nos dice que casi nunca veremos casas solas, sólo edificios de 12 a 20 pisos de alto. Y también nos aclara "casi no verán nativos" (claro, los conquistadores europeos acabaron con ellos igual que pasó en Estados Unidos). ACABAMOS AHORA DE INSTALARNOS EN EL HOTEL, que por cierto, tiene una placa de bronce, donde dice que ahí vivió el Presidente de la República Ulloa durante un año. Nos encanta este hotel porque es como inglés, en el lobby, sillones de piel con periódicos y libros, los cuartos con muchas maderas preciosas de Brasil. Tiene bufet incluido muy español. Acabamos de instalarnos y queremos ir a comer, cruzando los cuatro semáforos que tiene la avenida 9 de Julio, que es calle -camellón de árboles jacarandas llenas de flores lilas-más calle-jardines-más calle-más árboles-calle y flores y por fin ya estamos al otro lado. Me acordé perfecto que caminando dos calles más se llega a la peatonal Lavalle y ahí a media cuadra está el restaurante La Estancia, que al frente tiene como un enorme cuarto de cristal con un círculo como boca de noria llena de troncos encendidos y cabritos y borregos dando vuelta. Es enorme el restaurante, como una bodega italiana con decoración muy europea. Karim quiere una parrillada argentina para tres, de metiche le digo ¿Por qué no la pides para dos y si nos falta pedimos algo más? Nos traen empanaditas de carne como obsequio y ya van llegando aquí con la parrillada como de más de medio metro y como para que se alimenten seis personas, trae todo lo que se pueda imaginar, filete, cabrito, pollo y sigue el mesero, "entraña, tripitas, salchichas, ubre y una rueda gruesa como de jícama, es queso a las brazas. Nos volteamos a ver ¿cómo nos vamos a terminar todo esto? Una hora más tarde queda casi la mitad. Y SALIMOS A CAMINAR POR LA CALLE CON MOSAICO ITALIANO, pero nunca pensé que Karim quisiera llegar caminando hasta Puerto Madero, o sea hasta los antiguos muelles que ahora están llenos de hoteles de lujo, todos de cristal con 50 pisos. Ya llevamos como 30 cuadras caminando, cuando les digo, como decíamos en la escuela "Cencia, parto mi tierra que ya no juego" y me siento en un parquecito donde está un árbol divino de 200 años, lo peor es que por la peatonal Lavalle no pasan taxis. ¿Qué creen que estoy practicando para hacer el peregrinaje a Santiago de Compostela? Y seguimos caminando y en ocho cuadras más ya estamos en un lugar precioso, lleno de flores y frente al río. Las antiguas bodegas de ladrillo rojo el gobierno las conservó y ahora son restaurantes elegantes, butiques, joyerías, Y YA ESTAMOS AQUÍ FRENTE AL CLUB DE YATES, por este canal que es una parte del río pero que es como el Sena de París ya no entran los enormes barcos petroleros o de mercaderías europeas, sólo yates. Hay un puente modernísimo El Puente de la Mujer, que lo hizo el famoso arquitecto "Nomeacuerdoquién"... Dejaron algunas grúas antiguas enormes como parte de la decoración. Para colmo de la belleza, la Luna llena empieza a salir y reflejarse en el río. Tomamos un taxi al hotel, que como les decía no es muy grande y la decoración me recuerda la época del glamur. Ya son las 10 de la noche, pero todavía nos vamos a recorrer las librerías de la calle Corrientes, que está a una cuadra. Aquí, las decenas de librerías no cierran las 24 horas. ¡Hay unas ofertas increíbles! Un libro, 5 pesos; 3 libros, 13 pesos argentinos.Estuvimos más de una hora buscando títulos, varios de Borges y La heredera, de Henry James y otros. No tenemos ni un día completo y ya hemos hecho tantas cosas, si no fuera por la Dhea, las power inmune, la vitamina D y tantas cosas más, les aseguro que no les aguantaría el ritmo a mis jóvenes compañeros de viaje, me caería muerta Y ya hizo cola Karim para comprar boletos para ver mañana El fantasma de la ópera, aquí a dos cuadras del hotel en el famoso Teatro Colón.