|
"Charrería"

"Heredero de la tradición charra: Ricardo Medrano"

"El charro recuerda a su padre y opina sobre la situación local del deporte nacional de México"
08/11/2015 13:00

    Aunque ya había montado a caballo cuando tenía entre 4 y 5 años, a los 11 años de edad, Ricardo Medrano Urquijo experimentó el sentimiento de la charrería por primera vez, gracias a su papá, Ricardo Medrano Filippini, un apasionado charro.
    En 1964, Fernando Rivero, el primer instructor de charrería, llegó a Mazatlán, traído por Medrano Filippini, quien contagió a sus hijos, Jesús y Ricardo, la pasión por el deporte nacional de México, considerado también arte.
    "A mediados del 64 llegó aquí el primer instructor de charrería que hubo; se llamaba Fernando Rivero, que trajo mi papá porque entonces era presidente de la Asociación de Charros", recuerda Ricardo.
    "Fernando empezó a dar instrucción, tanto a los charros adultos como a varios niños y adolescentes de aquel entonces. De ahí fue donde él nos enseñó a charrear y a montar como se debe de hacer".
    Además de su hermano y él, menciona que los hijos de Juan Francisco Bastidas, principalmente, tomaban clases con el instructor, después se les unieron los hijos de Marco Antonio Cárdenas y posteriormente los de Manolo Osuna Sánchez.

    Suertes de charro

    A Ricardo, de las suertes en la charrería, le gusta la cala de caballos, el coleo y piales, demostraciones que llegó a realizar en el Lienzo Charro de Mazatlán, y que disfruta de explicar mientras recuerda la época dorada de la charrería en el puerto.
    "La cala es una suerte donde se muestra la mansedumbre y el buen gobierno del caballo; es la primera suerte de una charreada y que es individual al 100 por ciento, pues aunque en las otras las hace uno solo, necesita ayuda para ejecutarlas", señala.
    "Se llama piales cuando se tira la soga a las patas del animal, tanto al ganado vacuno como caballar, y la finalidad es tumbarlo. El coleo es tomar la cola del animal montado a caballo para derribarlo".
    Durante su paso por la charrería, Ricardo comenta que los mazatlecos ganaron campeonatos regionales y estatales, pero hace énfasis sobre eventos que, año con año, se realizaban en Nayarit, en los 80.
    "Por los 80 había un campeonato en Tepic cada año. Venían equipos de Jalisco y era de importancia, pues de allá es la mayor charrería, en calidad y cantidad. Ahí se les ganó, que es por mucho la mejor asociación de charros a nivel nacional", sonríe orgulloso.
    Aunque desde hace cinco o seis años se retiró de practicar el deporte nacional, observa que para ser un buen charro se necesitan agilidad para montar a caballo, superar los nervios, voluntad, gusto y entrega, además de otro factor.
    "Es básico empezar desde niño. De los deportes que yo conozco es uno de los que más tiempo lleva aprender porque debes dominar dos animales: uno ya domesticado, que está arriba, y otro bruto completamente, por eso es el riesgo", comenta sonriendo.

    ¿Cuándo percibió que la charrería comenzó a declinar en Mazatlán?

    "¡Uf! Ya tendrá, más o menos, unos 20 años con alta y bajas, pero siempre la tendencia es ir hacia abajo. Aquí hay varios aspectos porque la asociación ha perdido socios con poder económico", responde desalentado.
    "Se necesita poder económico porque es un deporte caro. No es nada más tener un caballo y mantenerlo, que ya con eso sale caro, también la ropa charra, los arreos, las sogas, hay que rentar ganado vacuno y caballar, pagar el flete".
    Otra circunstancia que dice ha influido también para la nula promoción de la charrería a nivel local es la falta de apoyo del Gobierno, así como escasea para otros deportes, que son populares, y no requieren de tanto equipo para su práctica.
    "Desgraciadamente es nulo el apoyo que el Gobierno da para la charrería y dicen que es porque no nos acercamos al Ayuntamiento. Si el apoyo que sueltan al béisbol o el futbol es poco, que son deportes baratos, ahora para la charrería", compara.

    Charrería sin apoyo

    El símbolo con el que se identifica a México, a nivel mundial, es la imagen del charro, y dice que a pesar de eso, no hay apoyo para la práctica de ese deporte, pero su imagen es utilizada por los representantes del pueblo en ocasiones.
    "No hay apoyos en la mayoría de los estados, a pesar de que la charrería identifica al pueblo de México internacionalmente, pero cuando les conviene a los políticos son charros, se visten de charros y a la hora de apoyar a la charrería se hacen a un lado", lamenta.
    "También están en la creencia de que si eres charro eres rico y piensan que cómo van a apoyar a los ricos. Si ha habido gente de buena posición económica, pero gracias a ellos ha podido charrear gente que no tiene y obtenido campeonatos nacionales".
    Continúa que a diferencia de Jalisco, la charrería es la carta de presentación del Gobierno del Estado, así la perciben sus funcionarios públicos y políticos, por lo que los charros no tienen problemas para obtener apoyos gubernamentales.
    Mientras, Ricardo hojea los recuerdos de una época que cubrieron a Mazatlán de triunfos en el deporte mexicano por excelencia, que distingue al País en el mundo, y yacen en las imágenes que su álbum fotográfico atesora.

    DECESO
    Ricardo Medrano Filippini falleció a los 83 años de edad, el 17 de octubre de 2002.

    TRIUNFOS
    De 1964 a 1972, Mazatlán ocupó el primero, tercero, quinto y octavo lugar en campeonatos nacionales de charrería.