|
"OCEANÌA"

"NUEVA ZELANDA/Amantes de la buena vida"

"Dividido en dos islas principales, este país tiene uno de los niveles de vida más envidiables del planeta"
15/11/2015 10:24

    MÉXICO(UNIV)._ Parece que a los kiwis les preocupa más que sus visitantes entren al país con una semilla pegada en la suela de sus botas de montaña que con un arma escondida en la maleta. Carteles ubicados por todos lados solicitan al extranjero que llega al aeropuerto internacional de Auckland, la ciudad más grande de Nueva Zelanda, declarar si su calzado ha pisado tierra de otros lares.

    Kiwis

    Así se hacen llamar los neozelandeses. El apodo no se debe a una fruta exótica, sino a una avecilla tímida, nocturna y no voladora, especie en peligro de extinción y emblema del país.
    Aquí la vida es una aventura de principio a fin. Los niños, en vez de torta, nacen con una bici de montaña o un kayak bajo el brazo y una cuerda amarrada a los pies para dar un salto en "bungy" en cuanto salen a la luz.
    Los kiwis tienen una pasión desmedida por estar al aire libre y son amantes de lo extremo.
    Viven a sus anchas, con sólo 4.5 millones de habitantes en un territorio cuya extensión es similar a la de Japón, archipiélago que comparten más de 127 millones de seres humanos.
    Según el Índice de Desarrollo Humano de la ONU, Nueva Zelanda ocupa el envidiable séptimo lugar por el elevado disfrute de una vida larga y saludable, por su acceso a la educación y un nivel de vida digno.

    Y comienza el viaje…

    La Isla Norte nació de la furia de los volcanes. Tan sólo Auckland, tiene 49 cráteres.
    A casi cuatro horas de Auckland, por carretera, se encuentra Whakatane, un poblado con las más altas temperaturas de Nueva Zelanda.
    Casi todos vienen aquí a ver un volcán. A 48 kilómetros de la costa, en el Pacífico, emergió hace 150 mil años el Whakari o White Island, el único volcán marino del país y el más activo. Su última erupción fue en 2013.
    Se puede llegar a bordo de una embarcación o en helicóptero. La segunda es la que elegimos.
    Si a alguien le queda un dejo de temor a estos aparatos voladores, se lo aguanta y después se le olvida cuando contempla estos paisajes imposibles. El mejor lugar es el del copiloto. Nada estorba. El peor es el de atrás, el de en medio.
    Las hélices toman potencia y el aparato se eleva suavecito y se mueve con tanta ligereza que no se siente vacío en el estómago.
    Por un ratito hacemos una parada en una isla inhabitada, llena de vegetación. Los guías-piloto preparan un día de campo. Colocan un bonito mantel en el pasto. De unas canastas de mimbre sale el pan, las carnes frías y los quesos orgánicos, las copas de vino, una botella de Sauvignon Blanc y jugos. Después del almuerzo y un brownie, se reanuda el viaje hacia White Island.
    A lo lejos se ve una diminuta isla rocosa que se desparrama en el mar. Y entre más avanza el helicóptero nos damos cuenta de que aquella isla es un cráter coronado por una fumarola. En su centro brilla un lago hirviente de color verde vejiga. El 70% del cono volcánico está bajo el agua.
    La nave aterriza en medio de un paisaje seco y desolado, de piedras rojizas y amarillentas, cubiertas de sal y sulfuro. Es uno de los escenarios más prehistóricos que han visto estos ojos.
    Durante la caminata es necesario usar un casco y una máscara para no respirar gases tóxicos. El aire está impregnado de azufre y por momentos cuesta trabajo respirar.
    Se escapan vapores del suelo y yacen charcos de lodo en ebullición. Es posible acercarse al lago verdoso, pero con prudencia. El recorrido termina en las ruinas de una mina de azufre.
    Además de White Island, otra opción atractiva es Rotorua, a una hora de camino de Whakatane, una región donde la fuerza de la tierra se expresa de diferentes maneras. Rotorua forma parte del Cinturón de Fuego del Pacífico, la zona con mayor actividad sísmica y volcánica en el mundo.
    Es uno de los campos geotérmicos más grandes del planeta, con géiseres que liberan columnas de vapor de hasta 30 metros de altura, albercas naturales de colores anaranjados, debido a la presencia de bacterias que sobreviven a temperaturas altísimas, y estanques de lodo burbujeante que hacen "plop, plop".

    Refugios para la realeza

    En meses pasados los duques de Cambridge, William y Kate, se hospedaron en Huka Lodge, en Taupo, a una hora de Rotorua. Ahora es nuestro refugio por una noche. Las 25 habitaciones tipo cabañas a orillas de un río son un escondite lunamielero. Si hay algo que me pueda fascinar más que otra cosa, son las mantas mulliditas de lana de oveja neozelandesa.
    Otro alojamiento digno de reyes es The Farm at Cape Kidnappers, en la bahía de Hawke. Es una reserva boscosa, de película de hombre lobo. Con una atmósfera sofisticada, pero relajada, y un helado único en el planeta: el hokey pokey, que también se consigue en barras de chocolate en las tiendas de "souvenirs" o supermercados de todo Nueva Zelanda.
    La propiedad tiene su propio programa de protección al kiwi, el ave nacional en peligro de extinción. Recorremos el bosque en compañía de un biólogo para encontrarnos con este peludo animalito de pico largo, largo y afilado.
    Vamos en procesión, en busca de "Hippy", un ejemplar que llegó lastimado. Después de cuidarlo, se le colocó un chip para localizarlo con más facilidad y se le dejó en libertad.
    Gracias al chip, pronto dimos con él, escondido bajo la hojarasca. Se le puede cargar, acariciar y dar de comer gusanos.
    Otra de las mejores actividades en The Farm at Cape Kidnappers es la observación de estrellas. En compañía de un astrónomo salimos a la intemperie para descubrir constelaciones que no se ven en el hemisferio norte. La vía láctea esta vez luce maravillosa

    Pisadas en un glaciar

    Brincamos de la Isla Norte al aeropuerto de Queenstown, en la Isla Sur. Y derecho al puente del río Kawaru. En este sitio, en 1988 se dio el primer salto comercial de bungy en el planeta. El inventor del demente pasatiempo desafió a las autoridades de varios países saltando ilegalmente, una y otra vez, de la cima de monumentos y edificios. Y casi siempre terminaba arrestado.
    La hazaña suicida sobre el Kawaru, de color turquesa, dura apenas unos segundos, pero la tortura y el pánico parecen eternos. Unos gritan, lloran y se arrepienten estando al borde del precipicio. Otros inventamos una contractura en el cuello para no hacerlo (¡Qué tal que me desbarato!). Otros más, sin pensarlo dos veces, se lanzan al vacío. Valientes ellos. Orgullosos, festejan su logro.
    Sólo hay una oportunidad en la vida. Y esa es en la cuna del bungy y no en Acapulco.
    La empresa A.J. Hackett's Karaw Suspension Bridge ofrece este salto de 43 metros de altura, pero, si no te son suficientes, tal vez debas probar el del Nevis Highwire Bungy, de 134 metros de caída libre, el más alto de todo Nueva Zelanda.
    Después, ve a almorzar a uno de los viñedos cercanos a la ciudad de Queenstown, en el bistro de estilo campirano de Amisfield Winery, con mesas al aire libre y vinos multipremiados.
    Y pues casual, uno así pasa el día, del bungy, a los viñedos, y de los viñedos al Parque Nacional Fiordland para volar, una vez más en helicóptero, sobre los acantilados del Estrecho de Milford Sound, escenario declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y la octava maravilla del mundo para el escritor Rudyard Kipling.
    Fiordland fue esculpido por los glaciares durante 100 mil años, y quedó monumental. El helicóptero casi roza los picos tapizados de verde oscuro, bañados a veces por cascadas que parecen hilos de plata. Estos acantilados separados por serpenteantes ríos y lagos también se exploran remando un kayak o caminatas de varios días.
    El clímax del viaje es el aterrizaje encima de un glaciar. Tenemos el lujo de rozar el cielo y pisar hielo a la vez. Y no conformes con eso la nave nos lleva derechito a los prados de nuestro lodge, en medio del bosque y a orillas del Río Dart, una región declarada Patrimonio de la Humanidad, cubierta de montañas que sirvieron de locación para la película de "El Señor de los Anillos".
    El lodge, Blanket Bay, es otro alojamiento de gran lujo, con cabañas, terrazas privadas enormes y leña ardiendo en la chimenea por la noche.

    Queenstown

    Si alguien se queda con la cosquillita de probarse a sí mismo en el bungy, tiene una segunda oportunidad en The Ledge, en la punta de una montaña, a 400 metros sobre la ciudad de Queenstown. El salto parece más aparatoso, aunque la caída solo sea de 47 metros.
    Queenstown es una pequeña ciudad al pie de las montañas; es la "capital mundial de la aventura", con más tiendas de ropa y equipo para actividades deportivas, que antros y bares.
    Para los apasionados del "Hobbit", hay un par de boutiques dedicadas al tema.
    Un pasatiempo tranquilo sin que contenga pruebas de resistencia, velocidad o caída libre, es ir a la playa del lago Wakatipu, en el muelle, y sentarse sobre una frazada, comer fish & chips o una hamburguesa de Fergburger, tomarse una cerveza y dedicar horas a la simple contemplación de la vida. ¡Y qué vida!
    Cultura Maorí

    - Quiénes son. Los maoríes son los primeros pobladores de Nueva Zelanda o Aotearoa, como lo llaman.
    - De dónde vienen. Llegaron hace más de mil años de otras islas polinesias, aunque su verdadero origen ellos lo ubican en una tierra mítica llamada Hawaiki.
    - Población. Representan el 14% de los habitantes de Nueva Zelanda.
    - Palabra que no debes olvidar. Kia ora significa 'hola'
    - El arte del tatuaje. Ta moko es una expresión ancestral. Representa la whakapara (ascendencia) de la persona e historia personal.
    - Haka. La danza de guerra. Previo a la batalla hacían este ritual para demostrar su fuerza y valor con gritos, golpes bruscos de los pies, palmadas violentas y, sobre todo, gestos para intimidar al enemigo, como sacar la lengua y abrir exageradamente los ojos. Los "All Blacks", el famoso equipo de rugby realiza esta danza. Los maoríes también cantan al amor y a la naturaleza. Agitan rápida y ligeramente sus manos para representar el movimiento de las hojas, el brillo de la luz en el agua y para hacerles saber a los demás que están vivos.
    - Turismo. En Rotorua viven tribus de maoríes donde es posible convivir con ellas y aprender de su cultura. La bienvenida se llama powhiri. Hacen una oración de bendición y enseguida el saludo: juntan su nariz y la frente con las del visitante. Algunas tribus ofrecen tours a pie por el bosque Whirinaki, uno de los más espectaculares del mundo.


    Guía del viajero

    - Ubicación. Nueva Zelanda se localiza en el suroeste del Pacífico, a unos mil 600 km de Australia. Está formado por dos islas principales, la del Norte y la del Sur.
    - Cuándo ir. De octubre a abril son los mejores meses para programar actividades al aire libre. El clima es más templado y con menos precipitaciones. El verano es de diciembre a febrero. En invierno, de junio a agosto, hay nieve en el sur y lluvia en el norte. Se sugiere una estancia de más de 10 días.
    - Cómo llegar. Vuelo: De los Ángeles a Auckland por Air New Zealand. El tiempo de vuelo es de 12 horas. Para viajar más cómodo sin tener que pagar un asiento en primera clase, la cabina Economy Premium cuenta con espacio para estirar las piernas, almohadilla para pies, un kit de amenidades y mejores menús de cenas, snacks y bebidas.
    - Web: "www.airnewzealand.com"
    - Viaje organizado: En la Ciudad de México puedes contratar los servicios de International Travel Group. Teléfono: 01 55 5250 6277. "www.mexico.itg.com.mx"

    - Dónde dormir
    Auckland, Isla Norte: SkyCity Grand Hotel. "www.skycityauckland.co.nz"
    Taupo, Isla Norte: Huka Lodge. "www.hukalodge.co.nz"
    Hawke's Bay, Isla Norte: The Farm at Cape Kidnappers. "www.capekidnappers.com"
    Glenorchy, cerca de Queenstown. Blanket Bay. "www.blanketbay.com"
    Queenstown, Isla Sur: The Spire. Un hotel de diseño moderno, en el corazón de la ciudad. "www.thespirehotel.com"

    - Qué hacer:
    Vuelos en helicóptero: con Volcanic Air, en la Isla Norte, y Over The Top en la Isla Sur. "www.volcanicair.co.nz y www.flynz.com"

    - Show de ovejas: En Hawke's Bay. Exhibición de perros pastoreando un rebaño.

    - Maravillas geotérmicas: Se concentran en Taupo y Rotorua, en la Isla Norte. Wai-O-Tapu, Hell's Gate (Tikitere), los Cráteres de la Luna y Whakarewarewa. El viajero contempla géiseres, pozas de colores de aguas sulfurosas, paisajes lunares y estanques de lodo hirviendo.

    - Hobbiton: El set de la película de El señor de los anillos, ubicado en Matamata, Isla Norte.

    - Qué debes saber. Huso horario: 18 horas más de diferencia, con respecto a la Ciudad de México.

    - Moneda: dólar neozelandés. Un dólar equivale a 10.52 pesos, aproximadamente.

    - Sitio oficial: "www.newzealand.com/mx"